04/08/2026 16:29 - General
El 30 de julio de 2026, el Departamento de Comercio de Estados Unidos, a través de la Oficina de Análisis Económico (BEA), publicó el dato del Producto Interno Bruto (PIB) correspondiente al segundo trimestre del año. La economía creció un 1,5% a tasa anualizada (equivalente a un 0,4% trimestral), por debajo del 1,8% que esperaban los analistas encuestados por MarketWatch. Esta cifra representa una desaceleración frente al 2,1% registrado en el primer trimestre de 2026, pero sigue siendo una señal de fortaleza en un contexto internacional complejo.
La noticia fue cubierta por múltiples medios internacionales como Infobae, El País, La Nación y Ámbito.
¿Qué es la tasa anualizada? Es una forma de expresar el crecimiento trimestral como si se mantuviera durante todo un año. Un crecimiento trimestral del 0,4% equivale a un 1,5% anualizado. Es la métrica estándar que usa la BEA para comparar trimestres.
Detrás de este crecimiento hay un protagonista indiscutible: la inteligencia artificial (IA). Las grandes empresas tecnológicas están invirtiendo miles de millones en infraestructura para IA, lo que impulsa el gasto de capital. Meta reportó un aumento del 22% en sus ganancias en la primera mitad de 2026, mientras que Microsoft vio dispararse sus beneficios en más del 30% al cierre de su año fiscal. Estas inversiones compensan parcialmente la caída del gasto público y la desaceleración de las exportaciones.
El mercado laboral también da señales de estabilidad. Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo subieron ligeramente a 197.000, por debajo de las 200.000 esperadas. La tasa de desempleo bajó al 4,2% en junio, desde el 4,3% de mayo. Los empleadores están sumando un promedio de 92.000 puestos de trabajo por mes en 2026, un salto significativo frente a los menos de 10.000 mensuales de 2025.
En el frente inflacionario, el índice de precios de gastos de consumo personal (PCE, por sus siglas en inglés) —el indicador favorito de la Reserva Federal— subió un 3,7% interanual en junio, mejorando el 4,1% de mayo. Excluyendo alimentos y energía (PCE subyacente), el aumento fue del 3,3%, ligeramente inferior al 3,4% anterior. Aunque estos valores aún superan la meta del 2% del banco central, la tendencia es alentadora.
El índice de precios de gastos de consumo personal mide la variación de los precios de los bienes y servicios que compran los hogares. La Reserva Federal lo prefiere sobre el IPC porque captura cambios en los patrones de consumo y cubre una canasta más amplia.
El 29 de julio de 2026, la Reserva Federal decidió mantener su tasa de interés de referencia en el rango de 3,50% a 3,75% por quinta reunión consecutiva. Tres de los doce directores regionales disintieron y pidieron una suba para combatir la inflación, pero el presidente Kevin Warsh destacó que la economía se expande a un ritmo sólido pese a la incertidumbre del conflicto en Medio Oriente.
La economía estadounidense ha tenido que navegar en aguas turbulentas. La guerra con Irán elevó los precios del petróleo Brent por encima de los 90 dólares por barril, lo que presiona los costos de producción y transporte. Además, las políticas arancelarias del presidente Donald Trump y la incertidumbre de cara a las elecciones legislativas de noviembre de 2026 añaden capas de complejidad. Sin embargo, el consumo interno se mantiene activo y la innovación tecnológica sigue siendo un pilar.
Con un PIB que crece, una inflación que cede lentamente y un mercado laboral que no se desploma, Estados Unidos demuestra que la combinación de tecnología y políticas monetarias prudentes puede ser un escudo eficaz contra las tormentas globales. La segunda mitad del año se presenta con desafíos, pero también con bases sólidas.
Alfredo S. Quiroga