08/08/2026 07:50 - General
La hepatitis es una inflamación del hígado que puede ser aguda (de corta duración) o crónica (de larga duración). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2024 vivían con hepatitis B o C crónica 287 millones de personas en todo el planeta, y casi 1,4 millones mueren al año por complicaciones como cirrosis y cáncer de hígado. En las Américas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) estima que 10 millones de personas padecen estas infecciones, y cada 30 segundos muere una persona en el mundo por esta causa.
El 28 de julio de 2026 se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, con el lema Hepatitis: desglosémosla, impulsado por la OPS para derribar las barreras que impiden el acceso a servicios de salud que salvan vidas. En Argentina, especialistas encendieron una luz de alerta: la cobertura de la vacuna contra la hepatitis A cayó del 100% al 80% en los últimos dos años, según informó Rosario3.
El médico hepatólogo Esteban González Ballerga (M.N. 78.316), jefe de la División de Gastroenterología del Hospital de Clínicas, explicó que la vacuna contra la hepatitis A se aplica a los 12 meses de edad y es la principal herramienta para evitar brotes. “Si no aplicamos la vacuna fielmente, a futuro va a traer problemas”, advirtió. Aunque la mayoría de los casos de hepatitis A evolucionan favorablemente, alrededor del 20% de los infectados tiene mayor riesgo de desarrollar formas graves, especialmente adultos y personas con enfermedades hepáticas preexistentes.
La caída en la cobertura es una señal de alerta. Necesitamos recuperar el 100% para evitar que vuelvan a aparecer brotes como los de años anteriores.
Existen cinco tipos principales de hepatitis virales: A, B, C, D y E. Cada una se transmite de manera distinta y tiene características particulares. Para un extranjero que visita Argentina, es útil saber que la hepatitis A se contrae por agua o alimentos contaminados (vía fecal-oral), mientras que la B y C se transmiten por contacto con sangre infectada, relaciones sexuales sin protección o de madre a hijo durante el parto. La D solo afecta a quienes ya tienen hepatitis B, y la E también se transmite por agua contaminada, pero es más común en regiones con saneamiento deficiente.
| Tipo | Transmisión principal | ¿Tiene vacuna? | ¿Se cura? |
|---|---|---|---|
| Hepatitis A | Agua o alimentos contaminados | Sí | Generalmente se resuelve sola |
| Hepatitis B | Sangre, relaciones sexuales, madre a hijo | Sí | Puede volverse crónica; tratamiento controla |
| Hepatitis C | Sangre (agujas, transfusiones) | No | Sí, con antivirales (95% de curación) |
| Hepatitis D | Sangre (solo si hay hepatitis B) | No (pero la vacuna B protege) | Difícil; tratamiento limitado |
| Hepatitis E | Agua contaminada, carne poco cocida | No (en desarrollo) | Generalmente se resuelve sola |
Uno de los mayores peligros de la hepatitis es que puede ser asintomática durante meses o incluso años. Cuando aparecen síntomas, suelen ser inespecíficos: cansancio, náuseas, dolor abdominal, fiebre baja. Si la enfermedad avanza, puede aparecer ictericia (coloración amarilla de la piel y los ojos), orina oscura y heces claras. En Argentina, la hepatitis C es la principal causa de trasplante hepático por cirrosis y cáncer de hígado. Se estima que afecta al 1% de la población, pero la mayoría lo desconoce. Por eso, los especialistas recomiendan que las personas mayores de 50 años se realicen un análisis de sangre al menos una vez en la vida.
La buena noticia es que la hepatitis crónica se puede prevenir y tratar. Existen vacunas eficaces contra la hepatitis A y B (la vacuna B también protege contra la D). Para la hepatitis C, no hay vacuna, pero sí una cura definitiva con tratamientos antivirales que alcanzan tasas de éxito cercanas al 95%. En el Hospital de Clínicas de Buenos Aires, tras evaluar a 370 personas, se identificaron 187 pacientes susceptibles y 78 iniciaron el esquema contra la hepatitis B, mientras que 53 lo hicieron contra la A.
Además de la vacunación, medidas simples como lavarse las manos, consumir agua potable, usar preservativo, no compartir agujas y realizarse chequeos médicos periódicos son fundamentales. Como concluyó el Dr. González Ballerga: La cura es posible con tratamientos simples, eficaces y disponibles, pero el diagnóstico precoz sigue siendo la clave. Para más información, consultá las fuentes originales: Infobae y Rosario3.
Alfredo S. Quiroga