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31/12/2025 10:17 • SOCIALES • SOCIALES
Desde finales de 2024, plataformas como ChatGPT, Claude o Bard han empezado a recibir peticiones de usuarios que solicitan «códigos» o "recetas" para sintetizar drogas de diseño. Estas solicitudes se enmarcan dentro de un fenómeno emergente llamado "drogar IA", que consiste en emplear algoritmos generativos para producir instrucciones químicas detalladas.
Los usuarios redactan prompts como "dame una fórmula para una droga alucinógena que sea difícil de detectar". Los modelos, entrenados con grandes volúmenes de datos científicos, pueden combinar información de literatura química, patentes y bases de datos públicas para generar pasos de síntesis. En algunos casos, los resultados incluyen nombres de reactivos, concentraciones y condiciones de reacción.
El 26 de diciembre de 2025, el diario Deia informó que la policía de Bizkaia había rastreado varios casos donde sospechosos utilizaban ChatGPT para obtener instrucciones de síntesis de metanfetaminas y opioides sintéticos (fuente). La agencia española de medicamentos (AEMPS) emitió un comunicado advirtiendo sobre el riesgo de que la IA facilite la producción clandestina de drogas y solicitó a los proveedores de IA que implementen filtros más estrictos.
El debate se ha centrado en qué responsabilidad recae sobre los creadores de estos sistemas. Mientras que OpenAI y sus competidores afirman que “no se permite la generación de contenido peligroso”, críticos señalan que los filtros actuales son insuficientes y que los usuarios pueden eludirlos con variaciones sutiles del prompt.
Según expertos en ciberseguridad, el fenómeno de "drogar IA" apenas está en sus primeras etapas. La combinación de IA generativa y acceso a bases de datos químicas plantea un desafío que requerirá cooperación internacional, legislación actualizada y avances técnicos en detección de abuso.