Imago Noticias
River Plate busca a Román y un delantero tras rechazos a Andino y Carrizo
Tamara Bella niega affair con Luciano Castro y pide cortar el tema
Matías Alé rompe el silencio tras el despido de Alfa de la obra Asia Caliente
Desaparece la niña de 6 años Jimena Saravia en Salta: intensas búsquedas en Las Vertientes
14/01/2026 20:12 • TECNOLOGIA • TECNOLOGIA
El satélite ruso Kosmos 482, una sonda de 53 años de edad, está a punto de reentrar en la atmósfera terrestre. Lanzada en 1972 con la misión de explorar Venus, la nave falló poco después del despegue y quedó atrapada en una órbita terrestre decaída.
A diferencia de los satélites modernos, Kosmos 482 incluye un módulo de descenso diseñado para soportar la intensa presión y temperatura de la atmósfera venusina. Este componente resistente aumenta la probabilidad de que fragmentos significativos sobrevivan al reentrar en la atmósfera de la Tierra, asemejándose más al impacto de un pequeño meteorito que al de la mayoría de los desechos espaciales.
Los especialistas estiman que la probabilidad de que los restos caigan en áreas pobladas es baja, pero no nula. El astrónomo Jonathan?McDowell, del Centro Harvard?Smithsonian, indicó que “existe una pequeña probabilidad —como una entre miles— de que pueda herir a alguien”. Otros expertos, como el Dr. Marco?Langbroek del SatTrackCam Leiden, calculan que el objeto de 500?kg y un metro de longitud podría provocar daños materiales similares a los de un meteoroide.
Los modelos de reingreso sitúan la zona potencial de caída en un amplio rango que va desde Canadá hasta Rusia y el extremo sur de Sudamérica. Otras estimaciones sugieren que el impacto podría ocurrir sobre el océano, lo que reduciría significativamente cualquier riesgo para la población.
Los rastreadores internacionales de desechos espaciales siguen la trayectoria de Kosmos 482 en tiempo real. La comunidad científica lo ve como un recordatorio de los desafíos de la basura orbital y de la necesidad de gestionar responsablemente los objetos enviados al espacio.
Este episodio ilustra cómo decisiones tecnológicas de la era de la Guerra Fría siguen repercutiendo décadas después. La sonda, concebida para una misión ambiciosa que nunca se completó, termina ahora como una advertencia sobre los riesgos de objetos fuera de control en la órbita terrestre.