23/10/2025 07:48 - Otros
Diversos estudios epidemiológicos publicados en los últimos años coinciden en identificar cuatro hábitos que parecen tener un efecto protector frente al Parkinson, la segunda alteración neurológica más frecuente después del Alzheimer. Estas investigaciones, citadas por medios como Infobae, Mundo Deportivo y La Tercera, resaltan la importancia de modificar pequeñas rutinas diarias para favorecer la salud del cerebro.
Practicar ejercicio aeróbico al menos tres veces por semana, como caminar, correr o nadar, estimula la producción de factores neurotróficos que favorecen la supervivencia de las neuronas dopaminérgicas, las más afectadas por el Parkinson.
Una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva y pescado aporta antioxidantes y ácidos grasos omega?3, que reducen la inflamación cerebral y el daño oxidativo, procesos vinculados al desarrollo de la enfermedad.
Beber una o dos tazas de café o té al día ha sido asociado en varios estudios con una menor incidencia de Parkinson. La cafeína actúa como modulador de los receptores dopaminérgicos, proporcionando un efecto neuroprotector.
Mantener interacciones sociales frecuentes y participar en actividades grupales ayuda a preservar la función cognitiva y a reducir el estrés, dos factores que pueden influir en la aparición del Parkinson.
Incorporar estos hábitos no solo mejora la calidad de vida general, sino que también constituye una estrategia preventiva accesible para la mayoría de la población.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones