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23/01/2026 01:08 • Sociales
El Tribunal de la Corona de Gloucester dictó sentencia el 21 de enero de 2026, condenando a Amanda Wixon, de 56 años y madre de diez hijos, por una serie de delitos vinculados a la esclavitud moderna. La víctima, cuya identidad permanece bajo reserva, llegó a la casa de la acusada cuando tenía 16 años, en 1996, y vivió allí bajo un régimen de control absoluto hasta marzo de 2021.
Según la legislación británica, la esclavitud moderna incluye cualquier forma de trabajo forzado, servitud por deudas o tráfico de personas. En este caso se tipificó como trabajo forzado u obligatorio, encarcelamiento falso y agresión.
En marzo de 2021, uno de los hijos de Wixon alertó a la policía por sospechas sobre el bienestar de la mujer. Al llegar al domicilio, los agentes hallaron a la víctima demacrada, con signos evidentes de desnutrición, lesiones antiguas y una profunda ansiedad.
El jurado consideró culpable a Wixon de:
La sentencia definitiva está prevista para el 12 de marzo de 2026, y la acusada permanece en libertad bajo fianza mientras se determina la pena.
Desde su rescate, la mujer vive con una familia de acogida, recibe apoyo psicológico y ha comenzado a recuperarse físicamente: ha ganado peso, retomado estudios y realizado su primer viaje al extranjero.
El caso ha reavivado el debate sobre la detección temprana de la esclavitud doméstica y la necesidad de reforzar los mecanismos de protección para personas vulnerables, especialmente adolescentes con dificultades de aprendizaje.
Fuente: La Razón