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28/01/2026 10:17 • Salud
Según la uróloga consultora Pippa Sangster, con más de 25 años de experiencia en el NHS, la disminución de la capacidad eréctil no es solo un tema sexual; es un espejo del estado vascular y metabólico del organismo, especialmente en hombres de entre 40 y 70 años, donde entre 40% y 50% presentan alguna dificultad.
Si bien la actividad física regular favorece la salud hormonal, los entrenamientos de resistencia ultra?intensos – ultramaratones, triatlones Ironman – pueden disminuir la testosterona y elevar el cortisol, provocando fatiga, menor deseo sexual y problemas de erección.
Los vasos sanguíneos penianos son más pequeños que los coronarios; una obstrucción se manifiesta allí antes que en el corazón. La disfunción eréctil puede, por tanto, advertir de enfermedades cardiovasculares o diabetes tipo 2 hasta cinco años antes de que aparezcan síntomas cardíacos evidentes.
El auge de las inyecciones de testosterona en redes sociales ha llevado a muchos hombres a autoadministrarse el hormone sin pruebas de sangre. Un exceso de testosterona aumenta la densidad sanguínea y el riesgo de coágulos, dificultando el flujo necesario para una erección.
La apnea del sueño interrumpe la oxigenación y genera estrés vascular, reduciendo la producción de óxido nítrico, molécula clave para la vasodilatación peneña. El uso de pantallas, alcohol nocturno y horarios irregulares agravan la situación.
Esta condición, presente en hasta un 16% de los hombres, implica la formación de tejido cicatricial fibroso que produce curvatura dolorosa y disfunción eréctil. El tratamiento puede incluir terapia de ondas de choque, fármacos o cirugía.
Ante cualquier dificultad eréctil, los especialistas recomiendan una evaluación integral: control de peso, presión arterial, colesterol, tabaquismo, consumo de alcohol y estudio de glucosa. En muchos casos, la derivación a cardiología es tan esencial como la terapia específica para la erección.
La información subraya la necesidad de tratar la disfunción eréctil como un indicador temprano de desequilibrios hormonales, cardiovasculares y metabólicos, impulsando una atención médica basada en evidencia.