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30/01/2026 09:05 • Actualidad
El domingo 26 de enero de 2026, una intensa borrasca azotó la costa sur de Sicilia, generando lluvias torrenciales y vientos fuertes. En la localidad de Niscemi, situada en la cima de una colina, el agua saturó el terreno y provocó un deslizamiento de tierra que se extendió unos 4 kilómetros a lo largo del frente del acantilado.
Niscemi cuenta con aproximadamente 25.000 habitantes. Tras el alud, las autoridades locales evacuaron a 1.500 personas, muchas de las cuales se refugiaron en un estadio deportivo habilitado como centro de acogida. El alcalde, Massimiliano Conti, pidió a los residentes que permanezcan en sus hogares y no subestimen el peligro.
Las imágenes aéreas muestran casas colgando al borde del precipicio y una carretera principal que conecta Niscemi con la ciudad costera de Gela completamente cerrada. Según Salvatore Cocina, director de la Protección Civil de Sicilia, “todas las viviendas en un radio de entre 50 y 70 metros podrían derrumbarse”. El jefe nacional de Protección Civil, Fabio Ciciliano, confirmó que varias viviendas ya son inhabitables y que los evacuados más afectados deberán ser reubicados de forma permanente.
Los expertos estiman que los daños totales superan los 1.000 millones de euros. En Sicilia, las pérdidas se sitúan en torno a 740 millones de euros, aunque el presidente regional Renato?Schifani advirtió que la cifra final podría duplicarse. El gobierno italiano destinó inicialmente 100 millones de euros para atender las necesidades urgentes y se prevé la aprobación de un nuevo paquete de medidas para la reconstrucción de la infraestructura dañada.
Las escuelas del municipio permanecen cerradas y la zona sigue bajo vigilancia constante. Las autoridades han declarado que el fenómeno sigue activo y que el centro histórico de Niscemi podría verse comprometido en cualquier momento. Mientras tanto, la comunidad enfrenta una profunda tensión social al observar su hogar al borde del vacío.