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30/01/2026 20:10 • Salud
La resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas sanitarias a nivel global. En este escenario, la comunidad científica ha retomado el estudio de compuestos naturales, como los aceites esenciales, que históricamente formaron parte de la medicina tradicional. La doctora Malwina Bro?yna, líder del equipo de investigación del Instituto PUMA en Breslavia, Polonia, explicó que la necesidad de “productos antimicrobianos a los que los microbios aún no hayan desarrollado resistencia” es urgente.
El trabajo analizó el efecto de los aceites esenciales de tomillo (Thymus vulgaris) y romero (Rosmarinus officinalis) sobre Staphylococcus aureus, bacteria responsable de infecciones de piel y heridas, incluida la versión resistente a meticilina (MRSA). Los experimentos se realizaron en condiciones que simulan una herida real, combinando microbiología, bioingeniería y tecnologías de cultivo 3D en el laboratorio PUMA. Además, se empleó análisis estadístico para evaluar la variabilidad entre diferentes cepas bacterianas.
Estos hallazgos sugieren que los compuestos presentes en los aceites actúan de forma sinérgica, atacando varios puntos de la célula bacteriana y dificultando la aparición de resistencia.
Los autores proponen la creación de un marco de “gestión responsable de aceites esenciales”, que incluya directrices claras para su análisis, interpretación y uso clínico. Señalan que, aunque el potencial es prometedor, es indispensable estandarizar la composición química de los aceites (que varía según el origen vegetal) y validar su seguridad y eficacia mediante ensayos clínicos controlados.
El laboratorio PUMA, dirigido por el doctor Adam Junka, desarrolló guías metodológicas para evaluar antibióticos, antisépticos y aceites esenciales en entornos que reproducen infecciones reales. Se menciona la futura incorporación de inteligencia artificial para predecir la eficacia de nuevos compuestos y optimizar los ensayos.
El estudio refuerza la idea de que los aceites esenciales pueden complementar los tratamientos antibióticos, siempre que se cumplan los mismos estándares de rigurosidad que los fármacos convencionales. La investigación abre una vía interesante para combatir la resistencia bacteriana, pero advierte que la validación clínica y la estandarización son pasos imprescindibles antes de su uso generalizado.
Fuente: Infobae – 30 ene 2026