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25/02/2026 10:45 • Salud
Hablar de sexualidad en la adultez avanzada implica, muchas veces, correr prejuicios. Lejos de la idea de que el deseo desaparece con los años, el sexo puede seguir siendo una fuente de placer, conexión y bienestar, siempre que se adapte a los cambios físicos y emocionales propios de esta etapa.
"La sexualidad es para toda la vida. La edad no es un límite para el sexo", sostiene la psicóloga y sexóloga Mariana Kersz en diálogo con Clarín, quien remarca que mantener la actividad sexual tiene beneficios concretos para la salud.
Para la especialista, el inicio no es una posición específica sino la comunicación. "Mi primera posición favorita es el diálogo y el consenso siempre", subraya Kersz.
Propone revisar una idea muy arraigada: que el sexo tiene que ser necesariamente penetración. "No centrarse únicamente en que el sexo sea con penetración, sino explorar otras posibilidades que también son muy divertidas y que tienen los mismos efectos beneficiosos para el organismo y para la mente", plantea.
Esto cobra especial relevancia en la adultez avanzada, donde pueden aparecer situaciones como sequedad vaginal o disfunción eréctil. "Muchas veces la sequedad genera dolor y no es agradable la penetración. O hay una disfunción eréctil propia de la edad, y esos intentos se vuelven frustrantes", explica la especialista.
Dos personas se acuestan una al lado de la otra, con el cuerpo de una persona "abrazando" por detrás a la otra, como si fueran dos cucharas en un cajón.
Ventajas: Es una posición muy sencilla, ya que al ser de costado, no exige gran esfuerzo físico y facilita la cercanía y el contacto íntimo.
El varón está sentado y ella arriba, como montándolo. Puede realizarse en una silla o apoyada en el respaldo de la cama.
Ventajas: Al estar apoyados en una superficie firme, se reduce la tensión en rodillas y espalda, lo que la convierte en una alternativa cómoda y práctica para quienes tienen menor movilidad.
El hombre se coloca sobre la mujer, que permanece recostada boca arriba. La adaptación consiste en colocar almohadas bajo los antebrazos del hombre.
Ventajas: Permite que el hombre no haga tanta fuerza, pueda apoyar las muñecas y recibir el peso del cuerpo sin sobrecargar las articulaciones.
La mujer está panza abajo, mientras el varón está atrás acostado sobre ella.
Ventajas: No requiere sostener el peso del cuerpo ni realizar movimientos bruscos. La persona que está arriba puede regular el ritmo y la profundidad, mientras quien está recostada mantiene una postura estable.
Ella puede estar recostada panza arriba, en el borde de la cama, con su compañero sobre ella de pie o arrodillado.
Ventajas: No requiere gran agilidad física y puede ser muy placentera al permitir diferentes ángulos de penetración sin esfuerzo adicional.
"El sexo es mucho más que penetración. No hace falta que haya siempre un pene que funcione perfecto y una vagina siempre lubricada. Podemos pensar una sexualidad plena con las posibilidades que tengamos en ese momento. El placer es un derecho."