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Plantas prehistóricas crean agua con firma isotópica "extraterrestre"

26/02/2026 00:14 • Actualidad

Científicos de la Universidad de Nuevo México descubrieron que las colas de caballo, plantas que habitan la Tierra desde hace más de 400 millones de años, generan agua con valores isotópicos tan extremos que podrían confundirse con meteoritos. Este hallazgo abre nuevas puertas para reconstruir el clima de la era de los dinosaurios.

? Un descubrimiento que cambia nuestra comprensión del clima antiguo

Investigadores de la The University of New Mexico revelaron que una planta considerada un "fósil viviente" posee la capacidad extraordinaria de alterar la composición isotópica del agua que absorbe, generando firmas que desafían todo lo conocido hasta ahora.

¿Qué son las colas de caballo?

Las colas de caballo, científicamente conocidas como Equisetum, son plantas de tallo hueco que han habitado el planeta desde hace más de 400 millones de años. Son consideradas auténticos fósiles vivientes porque han cambiado muy poco a lo largo de su evolución.

? El hallazgo revolucionario

El equipo liderado por el profesor Zachary Sharp, del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias, descubrió que el agua que asciende por el interior de estas plantas atraviesa un sistema de microcanales ultra complejos que provoca una filtración natural intensa, alterando la firma isotópica del oxígeno.

Un cilindro con un millón de agujeros perfectos

El profesor Sharp describió la estructura interna de la planta de manera impresionante:

"Es un cilindro de un metro de altura con un millón de agujeros perfectamente distribuidos. Es una maravilla de la ingeniería natural. No podrías fabricar algo así en un laboratorio."

Zachary Sharp, Universidad de Nuevo México

? Datos clave

  • ? Edad de la planta: +400 millones de años
  • ? Publicación: PNAS
  • ? Especie estudiada: Equisetum laevigatum
  • ? Ubicación: Rio Grande, Nuevo México
  • ? Investigador principal: Zachary Sharp

? Valores "de otro mundo"

Los investigadores recolectaron ejemplares de Equisetum laevigatum a lo largo del Rio Grande en Nuevo México. Al medir cómo variaban los valores isotópicos desde la base del tallo hasta su parte superior, descubrieron registros extremos que parecían quedar fuera de cualquier rango conocido en la Tierra.

¿Qué son los isótopos de oxígeno?

Los isótopos de oxígeno funcionan como trazadores naturales que permiten a los científicos rastrear el origen del agua, entender cómo transpiran las plantas y analizar la humedad atmosférica. Los isótopos más pesados son poco frecuentes, lo que dificulta prever cómo cambian sus proporciones en condiciones ambientales reales.

La sorpresa en Praga

Sharp presentó estos resultados en la Goldschmidt Geochemistry Conference celebrada en Praga. Ante colegas de todo el mundo, mostró datos que podían confundirse con muestras de origen extraterrestre: "Si yo encontrara esta muestra sin contexto, diría que proviene de un meteorito".

? Un higrómetro natural desde la era de los dinosaurios

La implicancia más fascinante del hallazgo se remonta millones de años atrás. Las colas de caballo fósiles —que en otras eras llegaron a medir hasta 30 metros de altura— contienen diminutas partículas de sílice conocidas como fitolitos.

Estas microestructuras pueden conservar firmas isotópicas durante millones de años, funcionando como un "paleo-higrómetro": una herramienta capaz de medir la humedad ambiental del pasado profundo.

"Ahora podemos empezar a reconstruir la humedad y las condiciones climáticas de ambientes que existieron cuando los dinosaurios caminaban sobre la Tierra."

? Referencia científica

El estudio completo fue publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) bajo el título:

"Extreme triple oxygen isotope fractionation in Equisetum"

Zachary Sharp et al. PNAS, 2025; 122 (44)
DOI: 10.1073/pnas.2507455122

Participantes del estudio:
  • Department of Earth and Planetary Sciences
  • The University of New Mexico

? El impacto del descubrimiento

Este trabajo amplía la contribución de la universidad a las geociencias y coloca a estas plantas ancestrales en un lugar inesperado: el de guardianas silenciosas de la historia climática del planeta. Lo que durante siglos fue apenas una curiosidad botánica se revela hoy como una pieza clave para comprender cómo cambió —y sigue cambiando— el clima de la Tierra.

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