27/02/2026 11:24 - Salud
Un amplio estudio con 1.939 personas publicado en la revista Neurology demostró que quienes mantuvieron un alto nivel de estimulación intelectual a lo largo de su vida presentaron hasta un 38% menos riesgo de enfermedad de Alzheimer y un 36% menos riesgo de deterioro cognitivo leve.
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| Participantes | 1.939 adultos mayores |
| Edad media al inicio | 80 años |
| Seguimiento | Casi 8 años |
| Reducción riesgo Alzheimer | Hasta 38% |
| Reducción deterioro cognitivo leve | Hasta 36% |
| Retraso inicio Alzheimer | ~5 años |
| Retraso deterioro cognitivo leve | ~7 años |
El enriquecimiento cognitivo es un concepto que engloba las experiencias que estimulan la mente desde la infancia hasta la vejez. En el estudio, los investigadores preguntaron a los participantes sobre sus hábitos a los 12 años, a los 40 y en su etapa actual, incluyendo:
El estudio no se limitó a analizar cuestionarios. También examinó tejido cerebral de participantes que fallecieron durante el seguimiento, encontrando que quienes tuvieron mayor enriquecimiento cognitivo en la infancia mostraban cierto grado de protección frente a la acumulación de proteínas asociadas al Alzheimer.
Esto se relaciona con el concepto de reserva cognitiva: la capacidad del cerebro para compensar daños o cambios patológicos. Un cerebro con mayor reserva puede mantener el rendimiento durante más tiempo, incluso cuando existen alteraciones biológicas.
Un aspecto relevante fue comprobar que el beneficio de la estimulación intelectual se mantiene más allá del nivel socioeconómico. No se trata solo de disponer de libros o bibliotecas, sino de utilizarlos y mantener esa práctica durante años.
El estudio establece una asociación sólida pero no una relación causal definitiva. Otros factores como ejercicio físico, calidad del sueño y alimentación también influyen. Parte de la información se basó en la memoria de participantes sobre hábitos de décadas atrás.
Complementando estos hallazgos, el estudio norteamericano ACTIVE descubrió que los ejercicios digitales de entrenamiento mental podrían disminuir el riesgo de demencia en un 25% durante un seguimiento de veinte años.
El ajedrez, las damas, el dominó y juegos de cartas como el póker y el bridge activan funciones ejecutivas: atención, concentración, pensamiento crítico, lógica, planificación y resolución de problemas. Un estudio mostró que sesiones dos veces por semana mejoraron comprensión, memoria y atención.
Trabajan funciones lingüísticas, memoria semántica, flexibilidad mental y visuopercepción. El memotest estimula especialmente la memoria visuoespacial.
Estimulan la memoria de trabajo, concentración, capacidad de planificación y motricidad fina. Wordle, el popular juego de palabras, combina desafíos de resolución de problemas.
Combinan estrategia, agudeza mental y socialización. Los tenistas mayores tienen menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad y depresión. Las acciones físicas de responder a una pelota en tiempo real podrían evitar parte del deterioro de las redes neuronales.
Este arte marcial chino combina movimientos suaves con técnicas de respiración y concentración. Publicado en Annals of Internal Medicine, se demostró que puede frenar el deterioro cognitivo y proteger contra la demencia gracias a la memorización de secuencias de movimientos.
Según un estudio de la Universidad de Washington en St. Louis publicado en Journal of Alzheimer's Disease, 4.000 pasos diarios logran aumentos notorios en la materia gris y blanca del cerebro. La actividad física se asocia con aumento del volumen cerebral, indicando posibles efectos neuroprotectores.
Estudios del Salk Institute for Biological Studies demuestran que con solo tres horas semanales de actividad cardiovascular se puede detener e incluso revertir el envejecimiento cerebral, especialmente en áreas encargadas de la memoria y cognición superior.
Dra. María Roca, investigadora del CONICET y subdirectora del Departamento de Neuropsicología de INECO:
"Sabemos hace años que estar activo intelectualmente es un factor protector para el desarrollo de demencia. Lo novedoso de este nuevo estudio es que incluye una gran cantidad de personas y las sigue durante muchos años. El entrenamiento cognitivo debe brindarse dentro de una concepción más integral de la salud cerebral, cuidando ejercicio físico, dieta, sueño y salud emocional".
Dr. Claudio Waisburg, neurólogo y neurocientífico, director del Instituto Soma:
"El envejecimiento cerebral se puede empezar a prevenir mucho antes de la vejez. Estimular la mente con lectura, juegos, nuevos idiomas o instrumentos musicales, mantener la vida social activa y evitar el aislamiento son pilares fundamentales. A partir de los 50 años, realizar un control neurocognitivo cada 3-5 años".
Fuentes: Neurology (Zammit AR et al. 2026), Annals of Internal Medicine, Journal of Alzheimer's Disease, Estudio ACTIVE, CONICET, INECO.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones