04/03/2026 00:18 - Salud
El hígado graso no alcohólico, conocido científicamente como enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD), afecta aproximadamente a uno de cada cuatro estadounidenses y su prevalencia aumenta globalmente debido a su vinculación con el sobrepeso, la obesidad y la diabetes tipo 2. Sin embargo, una simple taza de café podría convertirse en un aliado inesperado para combatir esta condición.
El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo humano, pesando entre 1,35 y 2,25 kilogramos, y ocupa la mayor parte de la caja torácica. Entre sus múltiples funciones destaca la de filtrar la sangre para liberarla de toxinas, procesar nutrientes y producir proteínas esenciales para la coagulación sanguínea.
Investigaciones publicadas en EASL The Journal of Hepatology revelaron que las personas que consumen entre dos y tres tazas de café al día presentan un menor grado de fibrosis hepática en comparación con quienes no consumen esta bebida.
La fibrosis consiste en la formación de cicatrices en el hígado. Aunque este órgano tiene capacidad de regenerarse, cuando el daño es continuo puede progresar hacia condiciones más graves como la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), que eventualmente deriva en cirrosis.
Blanca C. Lizaola-Mayo, directora médica del Centro de Trasplante de Hígado de la prestigiosa Mayo Clinic, afirma con contundencia: "Tres tazas al día de café negro mantienen al hepatólogo bien lejos".
Esta afirmación no es casualidad. La cafeína y otros compuestos bioactivos presentes en el café podrían desempeñar un papel destacado en la protección del hígado, actuando en las fases iniciales del daño hepático y extendiendo sus beneficios hacia etapas posteriores de la enfermedad.
No todos los cafés ofrecen los mismos beneficios. Los expertos coinciden en que el café negro, elaborado con granos de calidad y sin sistemas de torrado industrial que reduzcan sus propiedades, es el más recomendable. La clave está en evitar cualquier tipo de endulzante que podría contrarrestar sus efectos protectores.
Un estudio centrado en pacientes con diabetes tipo 2 y exceso de peso descubrió que aquellos con niveles más altos de metabolitos derivados del café tenían menor riesgo de desarrollar fibrosis hepática e hígado graso.
Hígado graso alcohólico: Causado por el consumo excesivo de alcohol. El tratamiento principal es la abstinencia completa.
Hígado graso no alcohólico (MASLD): Relacionado con factores metabólicos como obesidad, diabetes tipo 2 y resistencia a la insulina. Algunos casos pueden tener origen genético o autoinmune.
La Biblioteca Nacional de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) sugiere medidas adicionales para prevenir y controlar el hígado graso:
Importante: Antes de iniciar cualquier tratamiento o modificación dietética, siempre es fundamental consultar con un médico que conozca tu historia clínica para evitar efectos no deseados.
Fuentes: Clarín, Journal of Hepatology, Mayo Clinic, NIH, Fundación Americana del Hígado.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones