07/03/2026 19:14 - Economia
La economía argentina transita el primer bimestre de 2026 bajo una dinámica que define el bolsillo de los ahorristas y el costo del crédito. Por un lado, el Banco Central (BCRA) actúa de forma expansiva comprando divisas; por el otro, el Tesoro Nacional se muestra contractivo, absorbiendo esa liquidez mediante licitaciones quincenales para mantener a raya la base monetaria.
Esta divergencia plantea un interrogante central: ¿existe realmente espacio para una reducción de las tasas de interés en el corto plazo? Es uno de los reclamos del sector productivo, en medio de estancamiento fabril y caída del consumo masivo.
El BCRA adquirió USD 2.700 millones en el mercado de cambios, acelerando su ritmo de intervención de USD 58 millones diarios en enero a USD 86 millones en febrero.
Esta dinámica inyectó al sistema unos $3,9 billones. Sin embargo, la Base Monetaria no creció; por el contrario, se contrajo en $2,0 billones.
Según el informe de Maximiliano Gutiérrez para la Fundación Mediterránea, las tasas registraron una compresión significativa en las últimas semanas. El tramo corto de la curva retrocedió más de 500 puntos básicos y volvió a niveles similares a los de diciembre, mientras que el tramo largo se estabiliza en torno al 33% anual.
La estrategia oficial actual se interpreta como un pre-financiamiento preventivo. El Tesoro está tomando más pesos de los que necesita para cubrir vencimientos inmediatos, con un ratio de rollover superior a 1, buscando blindarse ante posibles episodios de volatilidad en un año con un cronograma de pagos exigente.
Se suma la incertidumbre internacional por los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, y las respuestas de la Guardia Revolucionaria del régimen teocrático iraní.
Es la estrategia de retirar pesos del mercado mediante la emisión de deuda (Letes, Bonos) para evitar que el excedente monetario presione sobre la inflación o el tipo de cambio. El Tesoro absorbe la liquidez que genera el BCRA al comprar dólares.
Tras el reajuste de expectativas derivado del nuevo mecanismo de actualización de la banda cambiaria superior (indexada a la inflación con dos meses de rezago), la tasa implícita de los futuros de dólar osciló entre 30%-33% anual entre mediados de enero y la tercera semana de febrero.
El reciente repunte de la cotización spot de $1.370 a $1.400 moderó las expectativas de depreciación, comprimiendo las tasas hacia niveles cercanos al 28% anual durante las primeras ruedas de marzo.
Según el análisis, en el corto plazo el espacio para nuevas bajas luce acotado. La paridad de tasas (que combina la tasa internacional, las expectativas de depreciación y el riesgo país), junto con una inflación todavía elevada, requieren mantener rendimientos reales positivos para sostener la demanda de activos en pesos.
El camino hacia una reducción de tasas parece estar supeditado a la estacionalidad de la demanda de dinero y a la capacidad del Gobierno para mantener el equilibrio fiscal sin asfixiar el crédito privado.
| Indicador | Valor | Interpretación |
|---|---|---|
| Compra de dólares BCRA | USD 2.700 millones | Expansión monetaria |
| Pesos inyectados al sistema | $3,9 billones | Liquidez generada |
| Contracción Base Monetaria | $2,0 billones | Efecto Tesoro |
| Financiamiento neto Tesoro | $3,05 billones | En 4 subastas |
| Ritmo intervención enero | USD 58 millones/día | Aceleración en febrero |
| Ritmo intervención febrero | USD 86 millones/día | Mayor absorción |
El conflicto bélico en Medio Oriente suma un factor de riesgo adicional a la ecuación monetaria. Los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán generan volatilidad en los mercados emergentes y presionan sobre las decisiones de política monetaria.
La tasa de caución a un día se ha convertido en el termómetro del mercado: cada vez que el Tesoro "seca" la plaza, este indicador salta, encareciendo el costo del dinero transitorio.
Fuente: El Litoral, con datos del BCRA y Fundación Mediterránea. Fecha: 7 de marzo de 2026.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones