19/03/2026 03:05 - Internacionales
A dos semanas del inicio de la Operación Furia Épica, muchos medios occidentales describen una guerra sin plan, con costos económicos descontrolados y una escalada regional imparable. Sin embargo, Muhanad Seloom, investigador especializado en inteligencia y uso de la fuerza estatal, rechaza esa interpretación.
En un artículo de opinión publicado el domingo por Al Jazeera, el analista —quien trabajó para el Departamento de Estado de Estados Unidos y asesoró a agencias de defensa e inteligencia en varios países— escribió que esa narrativa "es incorrecta" y que la estrategia estadounidense e israelí está logrando exactamente lo que se propuso.
Misiles lanzados (28/02)
Misiles lanzados (14/03)
Los lanzamientos de misiles balísticos iraníes cayeron aproximadamente 90% en dos semanas, según datos citados por el analista.
Los lanzamientos de drones pasaron de más de 800 el primer día a aproximadamente 75 hacia el decimoquinto día de conflicto.
Según algunos informes citados, el 80% de la capacidad de Irán para atacar Israel habría sido eliminada.
"Los críticos están midiendo las cosas equivocadas", escribió Seloom. "Están catalogando el precio de la campaña mientras ignoran el balance estratégico."
El argumento central del analista es que cada uno de los principales instrumentos de poder de Irán está siendo degradado de forma sistemática:
Lanzamientos reducidos en 90%. Infraestructura de lanzamiento degradada.
Irán tenía 440 kg de uranio al 60%, suficiente para hasta 10 bombas.
Suprimidas al punto que EE.UU. opera bombarderos no furtivos sobre Irán.
Para Seloom, la campaña militar avanzó en dos fases identificables:
Suprimió las defensas aéreas iraníes, desarticuló su cadena de mando y degradó la infraestructura de lanzamiento.
Apunta a la base industrial de defensa: fábricas de misiles, centros de investigación y complejos subterráneos.
"No es un bombardeo sin rumbo", escribe. "Es una campaña metódica para garantizar que lo destruido no pueda ser reconstruido."
Sobre el cierre del estrecho de Ormuz —que ha disparado los precios del petróleo— Seloom ofrece una lectura opuesta a la interpretación de fracaso estadounidense.
Señala que aproximadamente el 90% de las exportaciones petroleras de Irán pasan por el estrecho, lo que convierte el bloqueo en un arma de doble filo. "El cierre no solo daña la economía global; acelera el aislamiento de Irán", escribió, añadiendo que China, el principal socio económico de Teherán, no puede recibir crudo iraní mientras el estrecho esté cerrado.
En cuanto a la actividad de los grupos aliados a Irán en Líbano, Irak y Yemen, Seloom rechaza la interpretación de que constituyen evidencia de una red en expansión. Basándose en su investigación sobre cómo los Estados autorizan la violencia por delegación, argumenta que esos ataques son señales de desesperación, no de fortaleza.
"La predelegación es un signo de desesperación", escribió. "Significa que el centro ya no puede coordinar."
Una parte central del argumento de Seloom se refiere al programa nuclear iraní. Según evaluaciones de inteligencia estadounidense que cita, a comienzos de 2026 Irán tenía 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza, suficiente para hasta diez armas nucleares si se enriquecía adicionalmente.
Antes de los primeros ataques, Teherán estaba a menos de dos semanas de enriquecer suficiente uranio para una bomba.
"La alternativa implícita de los críticos —continuar con la contención mientras Irán avanzaba hacia un arma nuclear— es la política que produjo la crisis en primer lugar", escribió. "Cada año de paciencia estratégica añadió centrifugadoras a las salas de enriquecimiento."
El analista reconoce que los límites de la fuerza militar frente a un programa nuclear son reales: los ataques pueden destruir instalaciones pero no pueden eliminar el conocimiento. Y advierte que cualquier régimen sucesor heredará un entorno estratégico en el que las razones para desarrollar disuasión nuclear habrá sido fortalecido.
La crítica más seria que Seloom reconoce es la ausencia de un marco diplomático para el día después.
"La administración le debe al pueblo estadounidense y a sus socios regionales una explicación clara de cómo sería ese marco", escribió, admitiendo que la comunicación pública de la campaña ha sido deficiente y la planificación posconflicto, incompleta.
Pero esa laguna, argumenta, no invalida la campaña militar. "La ausencia de un plan diplomático público no significa que la campaña militar esté fallando. Significa que la campaña va por delante de la diplomacia: un problema de secuenciación, no estratégico."
Seloom cierra el artículo con una advertencia sobre los costos humanos, que califica de reales y moralmente significativos:
"La guerra es terrible. Pero la estrategia —la estrategia real, medida en capacidades degradadas y no en ciclos de noticias— está funcionando."
— Muhanad Seloom, Al Jazeera
El conflicto comenzó el 28 de febrero de 2026 con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán. Israel ha confirmado la eliminación de altos funcionarios iraníes como Ali Larijani (secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional) y Esmail Khatib (ministro de Inteligencia).
Irán ha respondido con ataques a instalaciones energéticas en países del Golfo Pérsico, incluyendo Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. El petróleo Brent ha superado los USD 103/barril, con un incremento del 42% desde el inicio del conflicto.
Fuente: Al Jazeera, CNN, Infobae
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones