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30/10/2025 00:03 • POLITICA
En los últimos días de octubre de 2025, las autoridades de Río de Janeiro lanzaron un megaoperativo antinarco que movilizó a más de 5.000 efectivos de la Policía Militar, la Policía Federal y el Ejército. El objetivo declarado fue desarticular a las principales facciones del crimen organizado que controlan la distribución de drogas en la zona metropolitana.
Tras los enfrentamientos, los residentes encontraron varias decenas de cadáveres envueltos en sacos blancos colocados en veredas del barrio de Complexo do Alemão. Las imágenes, difundidas ampliamente en redes sociales, mostraron cuerpos sin identificar como una forma de intimidación y señal de fuerza por parte de las fuerzas de seguridad.
El operativo culminó con la captura de más de 300 sospechosos, la incautación de cientos de armas, gran cantidad de cargamentos de cocaína y marihuana, y el decomiso de vehículos blindados y equipamiento militar que había sido utilizado por grupos criminales.
En medio del ambiente de tensión, representantes del gobierno estatal y de algunos líderes comunitarios anunciaron una tregua política provisional. La medida busca abrir canales de diálogo para reducir la violencia mientras se evalúan los resultados del operativo.
Ante la magnitud de los hechos, el presidente de Brasil aprobó la creación de una fuerza conjunta permanente compuesta por la Policía Federal, la Policía Militar y unidades del Ejército, con el objetivo de mantener la seguridad y prevenir la reaparición de estructuras narco?criminales.
Organizaciones de derechos humanos han pedido una investigación exhaustiva sobre los fallecidos y la forma en que fueron exhibidos. Mientras tanto, varios gobiernos latinoamericanos han expresado su apoyo a la estrategia brasileña contra el narcotráfico, señalando que la violencia vinculada al crimen organizado supera los límites de la seguridad pública tradicional.