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30/10/2025 14:03 • SOCIALES
En una transmisión en vivo realizada el 30 de octubre de 2025, el comunicador y empresario Ulises Jaitt, hermano de la fallecida periodista Natacha Jaitt, comparó a la comunidad «j…» con una expresión que fue catalogada como ofensiva y despectiva. La frase, que aparecía en el contexto de una discusión sobre la participación ciudadana en eventos culturales, provocó una avalancha de comentarios y denuncias en redes sociales.
Los usuarios de plataformas como Twitter, Instagram y TikTok no tardaron en organizar una campaña bajo los hashtags #RespetoJaitt y #NoAlOdio. Dentro de los primeros minutos, el video de la transmisión alcanzó más de 1,2?millones de reproducciones y generó cientos de miles de reacciones negativas.
Ante la presión y los mensajes de arrepentimiento de varios seguidores, Jaitt reaccionó de forma inesperada: tomó su smartphone, lo arrojó al suelo y lo abandonó en el escenario, declarando que “no volverá a ser utilizado para ofender a nadie”. La cámara captó el momento en que el dispositivo quedó a un lado del podio, mientras el público aplaudía la decisión.
Ulises Jaitt ha sido una figura recurrente en los medios argentinos, conocido por sus polémicas declaraciones y su presencia en programas de televisión y radio. Su hermana, Natacha Jaitt, falleció en 2021, y el brote mediático que rodea a la familia se ha intensificado en los últimos años, especialmente tras la denuncia de su sobrino Valentino, que llevó a una disputa pública entre Natacha y Ulises.
Tras el incidente, Jaitt emitió una disculpa pública a través de su cuenta oficial, reconociendo que la comparación fue inapropiada y prometiendo “respetar siempre a todas las comunidades”. Analistas de medios señalan que este episodio podría marcar un punto de inflexión en la carrera del comunicador, quien ha sido criticado por su estilo provocador.
Especialistas en comunicación consideran que el gesto de abandonar el móvil puede interpretarse como una estrategia para mitigar el daño reputacional y reconectar con una audiencia cada vez más sensible a los discursos de odio. Sin embargo, advierten que la sinceridad del arrepentimiento será medida por futuras conductas.