04/05/2026 22:13 - Internacionales
Ámsterdam se convirtió en la primera capital del mundo en prohibir la publicidad en espacios públicos tanto de productos cárnicos como de actividades vinculadas a combustibles fósiles. La medida, que rige desde el 1 de mayo de 2026, representa un hito en la lucha contra el cambio climático desde la perspectiva de la comunicación comercial.
En las concurridas paradas de tranvía, marquesinas y estaciones de metro de la ciudad holandesa, los anuncios de hamburguesas jugosas, vehículos todoterreno y vacaciones económicas en avión han sido reemplazados por promociones culturales: el Rijksmuseum, conciertos de piano y eventos artísticos ahora dominan el paisaje visual urbano.
Ámsterdam busca ser carbono neutral y que sus habitantes reduzcan a la mitad su consumo de carne.
La carne representaba 0,1% del gasto publicitario; los fósiles, 4%.
Los políticos locales argumentan que existe una incoherencia fundamental entre las políticas climáticas del gobierno y permitir que el espacio público se utilice para promover productos que contribuyen directamente a la crisis climática.
Anneke Veenhoff, del Partido de la Izquierda Verde, lo expresó claramente: "Si quieres liderar las políticas climáticas y alquilas tus muros exactamente para lo contrario, ¿qué estás haciendo?". Su colega Anke Bakker, del Partido por los Animales, rechazó las críticas de que se trata de un "Estado niñera": "Estamos dando a la gente más libertad porque pueden tomar sus propias decisiones sin la influencia constante de las grandes empresas".
Para la abogada ambiental Hannah Prins, de la organización Advocates for the Future, esta prohibición busca crear un "momento tabaco" para los alimentos con alto contenido de carbono. La comparación no es casual: el famoso futbolista holandés Johan Cruyff aparecía en anuncios de cigarrillos antes de morir de cáncer de pulmón.
"Antes era normal fumar en el tren, en los restaurantes. Ahora parece muy raro. Lo que vemos en nuestro espacio público define lo que consideramos normal en nuestra sociedad", reflexiona Prins.
| Producto | Situación anterior | Situación actual |
|---|---|---|
| Carne (hamburguesas, nuggets) | Anuncios permitidos | Prohibidos en vía pública |
| Automóviles gasolina/diésel | Anuncios permitidos | Prohibidos en vía pública |
| Aerolíneas y vuelos | Anuncios permitidos | Prohibidos en vía pública |
| Cruceros | Anuncios permitidos | Prohibidos en vía pública |
La Asociación Holandesa de Carne cuestionó la medida calificándola como "una forma indeseable de influir en el comportamiento del consumidor", argumentando que la carne "aporta nutrientes esenciales y debe permanecer visible y accesible".
Por su parte, la Asociación Holandesa de Agentes de Viajes consideró que la prohibición de publicitar vacaciones con vuelos es un "freno desproporcionado a la libertad comercial" de las empresas.
Ámsterdam no está sola en esta iniciativa. La ciudad de Haarlem, ubicada a 18 km al oeste, fue pionera en 2022 al proponer la prohibición de publicidad de carne, medida que entró en vigor en 2024 junto con el veto a combustibles fósiles.
Otras ciudades neerlandesas como Utrecht y Nijmegen implementaron restricciones similares, incluyendo productos lácteos en el caso de Nimega. A nivel internacional, Edimburgo, Sheffield, Estocolmo y Florencia avanzan en la misma dirección, mientras que Francia implementó una prohibición nacional de publicidad de combustibles fósiles.
Los combustibles fósiles son recursos energéticos formados a partir de restos de organismos vivos que vivieron hace millones de años. Incluyen el petróleo, el carbón y el gas natural. Su combustión libera dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero responsable del calentamiento global. La medida de Ámsterdam afecta a la publicidad de vehículos que funcionan con gasolina o diésel, aerolíneas y cruceros.
Una pregunta legítima surge: si las prohibiciones municipales dejan intactas las plataformas digitales y redes sociales, ¿cuánto impacto real pueden tener?
La profesora Joreintje Mackenbach, epidemióloga del Hospital Universitario de Ámsterdam, es cautelosamente optimista. "Si vemos publicidad de comida rápida en todas partes, se normaliza el consumo. Si quitamos esos mensajes de nuestros entornos públicos, eso va a tener un impacto en las normas sociales".
Mackenbach cita un estudio que demostró que la prohibición de anuncios de comida chatarra en el metro de Londres en 2019 llevó a que menos personas compraran dichos productos, sugiriendo que estas políticas urbanas sí pueden modificar comportamientos.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones