12/06/2026 21:20 - Internacionales
Mapa mundial estilizado mostrando el océano Pacífico ecuatorial con zonas de calor anómalo en tonos rojos y naranjas, patrones climáticos alterados con flechas atmosféricas, diseño infográfico profesional y moderno
El 11 de junio de 2026, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos declaró oficialmente el inicio de El Niño, un fenómeno climático cíclico que altera los patrones de temperatura y precipitación a nivel mundial. La declaración se basa en que las temperaturas de la superficie del océano Pacífico ecuatorial superaron el umbral de +0,5°C respecto al promedio histórico, condición necesaria para su reconocimiento formal.
Según los modelos meteorológicos, existe una probabilidad del 63% de que este evento alcance la categoría de muy fuerte, con anomalías térmicas superiores a los +2°C. De confirmarse, sería comparable con los episodios más intensos registrados desde 1950, como los de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, que provocaron sequías, inundaciones y pérdidas económicas millonarias en diversos continentes.
La NOAA proyecta que existe un 98,5% de probabilidad de que 2026 figure entre los cinco años más cálidos desde que existen registros, mientras que 2027 podría convertirse en el año más caluroso de la historia. Algunos modelos apuntan a que las temperaturas del Pacífico podrían superar los +3°C sobre el promedio durante el pico del fenómeno.
Este contexto se suma al ya preocupante escenario del cambio climático, que ha incrementado la frecuencia e intensidad de los eventos meteorológicos extremos en las últimas décadas. El Niño actúa como un amplificador de estas tendencias, potenciando olas de calor, sequías prolongadas y lluvias torrenciales en distintas regiones del planeta.
El fenómeno tiene efectos diferenciados según la geografía. En términos generales, se anticipan:
Para Argentina, El Niño suele asociarse con precipitaciones por encima de lo normal en gran parte del territorio, especialmente en la región pampeana y el litoral. Esto puede beneficiar a algunos cultivos pero también generar excesos hídricos, complicando la siembra y la cosecha. En contraste, en algunas zonas de Cuyo y la Patagonia puede intensificar las condiciones de sequía.
El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno climático natural que se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Este calentamiento altera la circulación atmosférica global (conocida como Circulación de Walker), modificando los regímenes de lluvias y temperatura en amplias regiones del planeta.
El fenómeno tiene una periodicidad irregular, con episodios que ocurren cada 2 a 7 años y suelen durar entre 9 y 12 meses. Su fase opuesta, conocida como La Niña, se caracteriza por un enfriamiento de esas mismas aguas y produce efectos climáticos opuestos en muchas regiones.
El nombre 'El Niño' fue utilizado originalmente por los pescadores de la costa norte de Perú para referirse al calentamiento de las aguas costeras que se produce típicamente alrededor de la Navidad, de ahí la referencia al Niño Jesús. Con el tiempo, los científicos adoptaron el término para describir el fenómeno de escala global.
La NOAA destacó que los episodios de El Niño muy fuertes han tenido impactos significativos a nivel mundial. El de 1997-1998 provocó pérdidas económicas estimadas en USD 36.000 millones y causó más de 23.000 muertes por eventos climáticos extremos, según datos de la propia institución. El de 2015-2016 contribuyó a tres años consecutivos de temperatura global récord y exacerbó la sequía en África Oriental, llevando a crisis alimentarias en varios países.
Fuente: El Día (https://www.eldia.com/informacin-general/cientificos-advierten-que-el-nino-ya-comenzo-y-podria-provocar-fenomenos-climaticos-extremos-informacin-general_1781265420)
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones