07/07/2026 10:12 - Internacionales
El estudio de nuestro pasado nunca deja de sorprendernos. Según un informe publicado por The Guardian el 4 de julio de 2026, un equipo de arqueólogos ha realizado un descubrimiento monumental en Egipto que nos conecta directamente con la vida cotidiana de hace más de mil seiscientos años.
En el corazón del desierto occidental de Egipto, específicamente en el oasis de Dakhla (actual gobernación de Nuevo Valle), los investigadores han desenterrado una ciudad de la era bizantina maravillosamente conservada. Este asentamiento del siglo IV nos abre una ventana hacia una época en la que Egipto formaba parte del Imperio Bizantino, la continuación oriental del Imperio Romano.
El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Hisham el-Leithy, detalló que la ciudad contaba con avenidas de norte a sur que se cruzaban con calles de este a oeste, formando plazas y espacios públicos abiertos. La cabeza del asentamiento está dominada por una basílica de mediados del siglo IV, junto con los restos de dos torres de vigilancia para proteger las afueras, según Mahmoud Massoud, quien preside la misión arqueológica.
Entre los hallazgos más emotivos se encuentra la casa de Tisous, un diácono de la iglesia que data de la segunda mitad del siglo IV. Los expertos creen que esta residencia funcionó como una iglesia doméstica antes de la construcción de la basílica principal de la ciudad, demostrando la fuerte raigambre cristiana de la comunidad. El oasis de Dakhla ya está en la lista tentativa de la UNESCO para convertirse en Patrimonio de la Humanidad.
La ciudad, fuertemente fortificada con muros defensivos gruesos, albergaba casas con salas de recepción y techos abovedados. Los arqueólogos descubrieron hornos de pan, cocinas, herramientas de molienda y monedas de bronce con retratos de emperadores bizantinos, inscripciones en latín y símbolos cristianos.
En un hallazgo separado, pero igual de fascinante, se descubrieron 18 tumbas antiguas en el sitio arqueológico de Marina el-Alamein, a unos 100 kilómetros al oeste de Alejandría. Esto eleva el total de tumbas encontradas en el lugar a 48. La zona fue descubierta en 1986 y se cree que fue la antigua ciudad portuaria grecorromana de Leukaspis.
La jefa de la misión, Eman Abdel-Khaliq, reveló el descubrimiento de un sarcófago de granito de 2,5 metros de largo que contenía restos óseos en estudio. Cerca de allí, encontraron los restos de una estatua de esfinge de yeso. Lo más sorprendente fueron las cuatro piezas de oro colocadas dentro de las bocas de algunos difuntos, una práctica funeraria conocida como 'lengua de oro', destinada a asegurar que los fallecidos pudieran hablar en el más allá.
Estos descubrimientos no solo enriquecen nuestra comprensión de la historia antigua, sino que también nos recuerdan la increíble capacidad de las civilizaciones pasadas para construir, comerciar y desarrollar complejas creencias espirituales. Cada pieza desenterrada es un paso más hacia la reconstrucción de nuestra historia compartida.
Alfredo S. Quiroga