07/07/2026 15:59 - Internacionales
Según una investigación publicada por The Guardian el 6 de julio de 2026, la organización benéfica británica Friends of Yeshivat Shavei Hevron habría enviado casi 200.000 libras esterlinas a una escuela religiosa (yeshiva) en la ciudad palestina de Hebrón entre los años 2019 y 2024. Esta institución educativa se encuentra en el centro de los planes de expansión de un asentamiento israelí considerado ilegal por la comunidad internacional.
El reporte detalla que en 2023 la caridad donó 58.200 libras esterlinas y reclamó más de 2.000 libras esterlinas en ayudas fiscales (gift aid) ante el HMRC (Reino Unido), aunque en su sitio web afirman no estar registrados para dichos beneficios. En 2024, enviaron 21.360 libras esterlinas. Las donaciones podrían contravenir el propio acta de la fundación, la cual especifica trabajos educativos en el estado de Israel, sin mención de Palestina.
La expansión incluye la construcción de un nuevo dormitorio aprobado en junio de 2026, tras la decisión unilateral del ministro de finanzas de extrema derecha, Bezalel Smotrich, de otorgar autoridad de planificación a Israel, rompiendo un acuerdo internacional de décadas sobre el control de Hebrón. Esto incrementará la población de una de las comunidades israelíes más extremas en Cisjordania.
Figuras como Issa Amro, defensor de derechos humanos palestino, y Hagit Ofran, del grupo israelí Peace Now, expresaron su preocupación. Amro afirmó que esperan que las caridades británicas financien la paz y no obstáculos para la misma, destacando que más edificaciones podrían traer más restricciones militares.
El 9 de junio de 2026, la secretaria de exteriores, Yvette Cooper, reconoció en el parlamento que el sistema de caridad es abusado para canalizar apoyo a asentamientos ilegales y que estarían rompiendo reglas. La Comisión de Caridad pasó los detalles a la unidad de crímenes de guerra de la policía metropolitana.
La diputada laborista Melanie Ward envió una carta el 1 de junio identificando a 32 caridades registradas en Inglaterra y Gales que, en total, habrían donado al menos 28 millones de libras esterlinas a asentamientos. En este contexto de creciente escrutinio, la par laborista Helena Kennedy instó a prohibir a los ciudadanos británicos comprar propiedades en asentamientos para evitar que sean cómplices de violaciones al derecho internacional, abriendo una puerta de esperanza para la diplomacia y el respeto a los derechos humanos en la región.
Alfredo S. Quiroga