07/07/2026 16:01 - Internacionales
Según informaron medios internacionales, el 6 de julio de 2026, una multitud calculada en millones por la prensa estatal se congregó en las calles de Teherán para participar en la procesión fúnebre de Ayatollah Ali Khamenei, quien falleciera a los 86 años el 28 de febrero de 2026 durante un ataque aéreo conjunto de Estados Unidos e Israel.
Un dato que llamó la atención de los analistas fue la ausencia de Mojtaba Khamenei, hijo del líder supremo fallecido y su sucesor designado. Funcionarios iraníes indicaron que su ausencia en la ceremonia del domingo no se debió a heridas sufridas en el ataque israelí, sino a preocupaciones por su seguridad. Sus tres hermanos sí estuvieron presentes en el acto.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, elogió el comportamiento de las multitudes y aprovechó la ocasión para enviar un mensaje al mundo. Rechazando las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien calificó el duelo como “lágrimas falsas”, Pezeshkian afirmó: “Esta grandeza, estas lágrimas que fluyen de los ojos de niñas, hombres y niños, no es algo que pueda crearse por orden. Las lágrimas surgen del dolor y el mundo ve esta verdad”. El mandatario enfatizó que este evento no era un adiós, sino un pacto para continuar en el camino.
Khamenei asumió el poder en 1989, sucediendo a Ruhollah Khomeini. Durante su mandato, Irán se consolidó como un actor clave en Medio Oriente, liderando el llamado “eje de resistencia”, aunque también enfrentando profundas crisis internas y sanciones internacionales.
Apenas siete meses antes de su funeral, Irán se vio convulsionado por protestas masivas que comenzaron el 28 de diciembre de 2025 por la depreciación de la moneda. La represión gubernamental fue severa, con un estimado de 30.000 manifestantes muertos, lo que marcó la mayor cifra de muertes en la historia moderna iraní, según fuentes de derechos humanos.
El cuerpo de Khamenei llegó a la ciudad de Qom el lunes por la noche, donde se realizaron nuevos actos este martes. Con la concesión de visas a más de 300 periodistas extranjeros, Irán buscó proyectar una imagen de cohesión nacional. Mientras el país navega por las consecuencias de la guerra y las tensiones internas, la esperanza de la comunidad internacional se centra en que el nuevo liderazgo pueda encontrar caminos hacia la estabilidad y el diálogo.
Alfredo S. Quiroga