11/07/2026 22:10 - Internacionales
Según informó el medio español El País, la Administración del presidente Donald Trump ha generado un intenso debate sobre la libertad de prensa al citar a declarar a cuatro periodistas de The New York Times.
Los reporteros Julian E. Barnes, Eric Schmitt, Tyler Pager y Eric Lipton recibieron la orden el viernes del Departamento de Justicia para comparecer ante un gran jurado (un jurado de investigación que evalúa si hay pruebas suficientes para formular cargos) en Manhattan el próximo miércoles. En varios casos, agentes federales se presentaron en sus hogares para entregar la notificación.
El Departamento de Justicia sostiene que la investigación busca esclarecer violaciones a la seguridad nacional y que los periodistas no son el objetivo, sino quienes filtraron la información clasificada. Sin embargo, el abogado del diario, David McCraw, condenó el acto como un intento de amenazar e intimidar a los medios independientes, recordando que la Constitución protege estas prácticas.
El conflicto se originó por una publicación del diario respecto al nuevo avión presidencial, un Boeing regalado por el gobierno de Qatar el año pasado, valorado en aproximadamente 400 millones de dólares. El Pentágono se hizo cargo de la aeronave para adaptarla a los estrictos protocolos de seguridad y verificar que no tuviera dispositivos de espionaje.
Trump estrenó el avión el pasado 1 de julio de 2026 en un viaje a Dakota del Norte y lo utilizó esta semana para viajar a Ankara, Turquía, con motivo de la cumbre de la OTAN. No obstante, regresó a Washington en el modelo antiguo. The New York Times, citando fuentes anónimas, reveló que el nuevo avión carece de dispositivos antimisiles y otras protecciones, lo que habría motivado al Servicio Secreto a sugerir el uso del avión anterior para el regreso.
El regreso en el avión antiguo se produjo en un momento de máxima tensión internacional. Estados Unidos e Irán protagonizaban un cruce de hostilidades tras la proclamación de Trump del fin de la tregua pactada en febrero. Turquía es fronteriza con Irán, lo que añadió un nivel extra de precaución al traslado presidencial.
Trump negó que el cambio se debiera a fallas de seguridad, argumentando que dejó el avión nuevo en una base militar en el Reino Unido para que los soldados destinados allí lo admiraran. Por su parte, la Casa Blanca aseguró que la aeronave está dotada de protocolos de seguridad de alto nivel.
Antes de la publicación, un alto cargo del FBI había contactado al medio para pedir que no se difundiera la nota y que revelaran sus fuentes, pedido que el diario rechazó. La Fundación para la Libertad de Prensa emitió un comunicado condenando la medida, señalando que la necesidad de una prensa libre e independiente se antepone a cualquier cuestionamiento de reputación del gobierno.
Este no es el primer choque de la Administración con la prensa; anteriormente se realizaron intentos similares con periodistas de The Wall Street Journal y The Washington Post, reafirmando la importancia de los debates sobre la transparencia y la protección de las fuentes en la democracia estadounidense.
Alfredo S. Quiroga