15/07/2026 19:06 - Internacionales
La Asamblea Nacional de Francia ha marcado un hito este miércoles 15 de julio de 2026 al dar el visto bueno definitivo a la ley sobre el derecho a la ayuda para morir. La normativa, que incluye la regulación de la eutanasia y el suicidio asistido, logró aprobarse por un margen ajustado: 291 votos a favor, 241 en contra y 29 abstenciones.
Con esta decisión, el país galo se convierte en el sexto del mundo en legalizar la eutanasia, sumándose a una lista que ya incluye a Holanda, Bélgica, Luxemburgo, España y Portugal. Este hito llega tras un accidentado y largo periplo parlamentario que comenzó en 2024 y que enfrentó?? enmiendas en el Senado de mayoría conservadora.
"En 2022, asumí el compromiso de abrir este camino junto a los franceses. Con seriedad, humildad y en pleno respeto de nuestra democracia, ese compromiso hoy se cumple".
Para poder ejercer este nuevo derecho, los pacientes deberán cumplir con criterios muy estrictos, diseñados para proteger a los más vulnerables mientras se ofrece una salida al sufrimiento insoportable. Los requisitos principales son:
El paciente deberá solicitar la ayuda a un médico. El proceso se formaliza por escrito y se somete a una evaluación colegiada. El médico debe dar una respuesta motivada en un plazo de 15 días. Si se aprueba, el paciente deberá confirmar su decisión tras un periodo mínimo de reflexión de 2 días.
A pesar del avance en términos de derechos civiles, la ley ha generado profundas tensiones morales y religiosas en el país. Desde el sector católico, el obispo de Bayonne, Marc Aillet, advirtió a los parlamentarios católicos que voten a favor de la ley que "no podrán comulgar", argumentando que se sitúan en "oposición con una enseñanza constante de la Iglesia".
El prelado también defendió la objeción de conciencia del personal sanitario y respaldó la resistencia de las instituciones hospitalarias católicas a aplicar la normativa, recordando que una sociedad fraterna debería responder al sufrimiento desarrollando los cuidados paliativos. Aillet planteó preguntas incisivas sobre si la sociedad está dispuesta a obligar a centros fundados sobre el respeto a la vida a actuar contra sus principios.
Los opositores a la ley temen que "miles de pacientes" terminen siendo elegibles para acceder a la ayuda para morir. Las principales críticas se centran en que el plazo de reflexión de dos días podría ser insuficiente, y en que la ley obligue a todos los centros sanitarios a permitir la práctica, sin excepciones para instituciones religiosas.
Durante el debate, el diputado Christophe Bentz preguntó: "¿Por qué precipitar la muerte? ¿Por qué arrancar la vida antes de tiempo?", sosteniendo que la sociedad no tiene derecho a dejar de proteger a las personas más vulnerables.
Es la acción realizada por un profesional sanitario que administra una sustancia letal a petición del paciente, con el fin de causar su muerte y así aliviar su sufrimiento.
El médico o personal sanitario proporciona los medios necesarios (como fármacos) para que el propio paciente se los administre y ponga fin a su vida de forma voluntaria.
Fuentes: El País y InfoCatólica
Alfredo S. Quiroga