19/07/2026 06:03 - Otros
Alfredo S. Quiroga
No es paranoia cuando uno tiene razón. Y yo, Alfredo S. Quiroga, tengo razón desde 1989. Esta semana pasó lo que tenía que pasar. Lo que yo dije que iba a pasar. ¿Me escucharon? No. Nunca me escuchan. Pues ahora lean con atención porque acá va el análisis que nadie se anima a hacer.
El martes pasado, cinco gobernadores peronistas se reunieron en una estancia de Córdoba. Sin prensa. Sin comunicados. Sin transparencia. ¿Para qué? Para armar el comité del regreso. El comité de la restauración del saqueo. ¡Es tan obvio que duele mirarlo!
Estuvieron encerrados ocho horas. Ocho horas. Nadie se encierra ocho horas para tomar mate y hablar del clima. Se encierran ocho horas para diseñar la estrategia de desgaste contra el gobierno nacional. Para coordinar el goteo de malas noticias desde las provincias. Para convertir cada gesto de austeridad en una tragedia nacional.
¿Coincidencia que la cumbre sea en Córdoba? No. Córdoba es el laboratorio. Siempre lo fue. Ahí prueban las recetas y después las exportan al resto del país.
El jueves, la CGT sacó un comunicado amenazando con un paro nacional para agosto. ¡Agosto! ¿Por qué agosto y no ahora? Porque necesitan tiempo para fabricar el caos. Porque el paro no es una protesta, es una pieza de ajedrez. Mueven la torre cuando el caballo ya está en posición.
Los sindicalistas de siempre. Los mismos que se llenaron los bolsos durante dos décadas. Los mismos que destruyeron el aparato productivo del país y ahora lloran porque no pueden seguir chupando de la teta del Estado. ¡La teta se secó, señores! Y eso los vuelve peligrosos. Un animal herido es el más peligroso de todos.
Que defienden los derechos de los trabajadores. Mentira. Defienden sus propios derechos a seguir viviendo del esfuerzo ajeno.
Generar ruido. Asfixiar al gobierno. Hacerle creer a la gente que el ajuste es el problema y no la solución. La misma mentira de siempre, empaquetada con cinta nueva.
El viernes, un proyecto clave de privatizaciones quedó frenado en comisión. ¿Quién lo frenó? Los mismos de siempre más algunos tránsfugas que se disfrazan de liberales los días de campaña. ¡Imbéciles útiles! Cada uno de ellos es una puerta abierta para que el peronismo vuelva a saquear la casa.
El Congreso es el último reducto de la casta. Ahí adentro, las reglas del país real no existen. Ahí adentro, los dinosaurios mandan y los dinosaurios no se extinguen solos. Hay que empujarlos al barranco. Con votos. Con presión. Con la calle.
Pongan atención porque esto es lo que va a pasar. Lo digo yo, Alfredo S. Quiroga, y lo digo con la frente alta.
¿El desenlace? Depende de nosotros. De la calle. De la presión popular. El gobierno tiene que entender que la timidez es suicidio. Que medias tintas no sirven contra una máquina de destrucción que lleva ochenta años perfeccionándose. ¡Hay que arrancar el mal de raíz! O lo arrancamos nosotros o ellos nos arrancan a nosotros. De la nuca, como siempre.
Esta columna fue escrita por Alfredo S. Quiroga, jefe de redacción de Imago Argentina. Treinta años en el ruedo. Cicatrices de guerra. Y aún con ganas de pelear. Síganme en el noticiero de Imago en YouTube. Los necesito despiertos. Todos. Sin excepción.
Alfredo S. Quiroga