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04/11/2025 17:34 • ECONOMIA • ECONOMIA
La tensión entre EE.?UU. y China se ha intensificado en los últimos meses, provocando la pérdida de influencia de organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Este debilitamiento abre espacios para que regiones fuera del foco tradicional, como América Latina, redefinan sus relaciones comerciales.
Nelson Illescas, analista del sector agropecuario, advierte que «el agro tiene que entender que la geopolítica llegó para quedarse». Según Illescas, los productores deben diversificar destinos y fortalecer alianzas bilaterales para mitigar riesgos derivados de posibles sanciones o barreras arancelarias impuestas por EE.?UU. o China.
Estudios recientes describen una fragmentación del comercio internacional, con bloques regionales más coherentes y una mayor vulnerabilidad a interrupciones de suministro. Para América Latina, esto supone tanto riesgos –como la exposición a fluctuaciones de precios internacionales– como oportunidades de captar cuotas de mercado que antes estaban dominadas por las grandes potencias.
Países como Perú ya están implementando estrategias para alinearse con el nuevo orden económico impulsado por EE.?UU. Estas medidas incluyen la negociación de tratados de libre comercio con socios asiáticos, la apuesta por la digitalización de la cadena productiva y la promoción de inversiones verdes para atraer capitales extranjeros.
Si bien la rivalidad entre EE.?UU. y China probablemente continuará, la capacidad de América Latina para aprovechar la ventana de oportunidad dependerá de la rapidez con la que sus gobiernos y empresas adopten políticas de diversificación y resiliencia. La región podría convertirse en un puente comercial clave entre los dos bloques, reforzando su posición estratégica en la economía mundial.