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10/11/2025 15:12 • SOCIALES • SOCIALES
La detección temprana del cáncer de cuello uterino ha sido durante décadas un pilar de la salud femenina. El examen de Papanicolaou (PAP) permite identificar alteraciones celulares antes de que se conviertan en cáncer. La colposcopia, a su vez, se realiza como seguimiento ante resultados anómalos y la ecografía transvaginal se emplea para valorar lesiones ováricas o uterinas en casos específicos.
Según las guías internacionales adaptadas por la Sociedad Argentina de Ginecología y Obstetricia, el PAP debe realizarse:
Si una mujer ha tenido tres resultados normales consecutivos en los últimos diez años, puede considerar suspender el PAP al cumplir los 65 años. En ese caso, la colposcopia y la ecografía transvaginal también dejan de ser rutinarias, salvo indicación clínica.
Con el envejecimiento, la prevalencia de trastornos cognitivos y neurodegenerativos aumenta significativamente. Los especialistas sugieren que, a partir de los 65, la atención preventiva debería incluir evaluaciones neurológicas y cognitivas: pruebas de memoria, valoración de la marcha y revisión de factores de riesgo vascular. La detección temprana de demencia permite intervenciones que mejoran la calidad de vida.
Las mujeres que superen los 65 años y que cumplan con los criterios de cribado negativo pueden:
Esta actualización responde a la creciente demanda de recursos sanitarios y a la evidencia de que el beneficio del cribado cervical disminuye después de los 65 años en mujeres con historial negativo. Asimismo, alinea la política de salud con la necesidad de abordar el envejecimiento activo y el cuidado neurológico.
El mensaje clave para la mujer argentinas mayores de 65 es que, con antecedentes de pruebas normales, el turno de la ginecología preventiva cede el paso a la neurología. La prioridad pasa a proteger la salud cerebral, mientras que el cáncer de cuello uterino ya ha sido eficazmente controlado mediante los programas de detección anteriores.