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13/11/2025 14:35 • POLITICA • POLITICA
El término se refiere a un segmento de la población chilena que, por tradición familiar, vínculos sociales o pertenencia a comunidades específicas, vota de forma casi predecible para una determinada coalición. En la práctica, son ciudadanos que no abandonan su boleta electoral y cuyo respaldo es fundamental para que cualquier candidato alcance los umbrales requeridos.
Chile celebrará la primera vuelta de sus elecciones presidenciales el 17 de noviembre de 2025, seguida de un posible balotaje el 29 de diciembre de 2025 si ninguno supera el 50?% de los votos. El sistema de segunda vuelta obliga a que los candidatos busquen alianzas y, en este escenario, los 5?millones de votantes obligados pasan a ser el punto de inflexión que ambos bloques intentarán conquistar.
El bloque oficialista, liderado por la candidata del Chile Vamos (centro?derecha), encabeza las encuestas de primera vuelta. Por su parte, la coalición de izquierda presenta una candidata comunista que ha generado gran expectativa y moviliza a sectores jóvenes y sindicales. Ambas partes reconocen que sin el respaldo de los votantes obligados la balanza podría volcarse en la segunda ronda.
Los sondeos más recientes de Empresa Poll y Cadem sitúan a la candidata oficialista como favorita en la primera vuelta, aunque la diferencia con la izquierda se estrecha. Los analistas advierten que, de llegar al balotaje, la fuerza del voto obligatorio podría determinar el vencedor, pues históricamente este bloque ha sido decisivo en elecciones pasadas.
El peso de estos 5?millones de electores subraya la importancia de la participación ciudadana y plantea preguntas sobre la representatividad de un voto predecible. Observadores internacionales señalan que la capacidad de movilizar a los votantes obligados será un barómetro de la salud democrática de Chile en los próximos años.