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01/12/2025 20:04 • POLITICA • POLITICA
En noviembre de 2024, la diputada nacional María Rosa Borrelli, integrante del bloque kirchnerista, presentó un proyecto de ley que establece una tasa ambiental sobre la emisión de metano proveniente de la ganadería bovina. El objetivo es incentivar la reducción de gases de efecto invernadero, alineando al país con los compromisos internacionales del Acuerdo de París.
El proyecto propone gravar, por cada tonelada de CO2e (equivalente de dióxido de carbono) emitida por los animales, una contribución estatal que será destinada a fondos de investigación y a programas de mejora de la gestión de residuos agropecuarios. La medida contempla exenciones parciales para pequeños productores y la posibilidad de compensar el impuesto mediante prácticas de captura de metano, como biodigestores.
El sector agropecuario respondió con una ola de críticas. Organizaciones como la Confederación de la Producción Agropecuaria (CPA) calificaron la iniciativa de «irrealizable» y advirtieron que podría encarecer significativamente la producción de carne y leche, impactando la competitividad internacional de Argentina. En una rueda de prensa, el presidente de la CPA, Jorge Guillen, definió la propuesta como "una carga impositiva injusta que recae sobre los productores sin ofrecer alternativas viables".
Por su parte, grupos ecologistas apoyaron la medida, resaltando que la ganadería es responsable de aproximadamente el 68?% de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agropecuario argentino. La científica Ignacio Kovarsky, de Radio Continental, explicó que el metano emitido por los bovinos tiene una vida atmosférica corta (nueve o diez años), pero su potencial de calentamiento es 28 veces mayor que el del CO2 en un horizonte de 100 años.
El proyecto será debatido en la Comisión de Medio Ambiente y Energía del Congreso y deberá obtener la aprobación del Senado para convertirse en ley. Mientras tanto, se esperan nuevas consultas con el sector productivo y la presentación de ajustes que busquen equilibrar la protección ambiental con la viabilidad económica de la ganadería.