20/10/2025 11:02 - Otros
El país atraviesa una alta inflación (cerca del 210?% interanual) y una fuerte presión sobre el tipo de cambio, que ronda los 1.400 pesos por dólar. Ante la necesidad de estabilizar la moneda y reducir la volatilidad, el gobierno de Javier Milei buscó fuentes externas de financiamiento que brinden confianza a inversores y credores.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Departamento del Tesoro de EE.?UU. firmaron un convenio de US$20.000?millones bajo la modalidad de línea de swap. El mecanismo permite que el BCRA obtenga dólares a un tipo de cambio preestablecido, con la condición de devolverlos mediante la venta de bonos del Tesoro estadounidense a vencimientos acordados. La operativa busca proveer liquidez inmediata y dar soporte al peso en los mercados cambiarios.
Tras la confirmación del acuerdo, los principales índices de acciones argentinas cotizaron al alza en el premercado de Wall Street. El Índice MSCI Argentina subió alrededor de 2,3?%, mientras que la cotización del peso frente al dólar mostró una ligera apreciación, estabilizándose cerca de 1.380 pesos. Analistas de Bloomberg y Reuters calificaron la medida como "un alivio temporal pero necesario" para contener la devaluación.
El ministro de Economía, Silvina?Márquez?Adorni, explicó que el swap "no es una solución estructural, pero brinda el espacio necesario para que el Banco Central implemente su plan de estabilización sin recurrir a la venta agresiva de reservas". Por su parte, el subsecretario de Asuntos Económicos del Tesoro de EE.?UU., Neil?MacBride, destacó que el acuerdo refleja la confianza de Washington en los esfuerzos de reforma económica de Argentina.
El swap tiene una vigencia de 12 meses, con revisiones trimestrales de condiciones. Si el tipo de cambio se mantiene estable, el BCRA podría liberar parte de la línea para financiar proyectos de inversión y reducir la presión sobre el déficit fiscal. Sin embargo, el éxito dependerá de la capacidad del gobierno argentino de cumplir con los compromisos de política macroeconómica y de la evolución de la inflación.
Para los consumidores y empresas, la medida podría traducirse en una menor volatilidad de precios de importación y una mayor certeza al planificar operaciones en moneda extranjera. Los analistas advierten que, pese al impulso inicial, la estabilidad del peso seguirá dependiendo de la disciplina fiscal y de la continuidad de reformas estructurales en curso.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones