Imago Noticias
River Plate busca a Román y un delantero tras rechazos a Andino y Carrizo
Tamara Bella niega affair con Luciano Castro y pide cortar el tema
Matías Alé rompe el silencio tras el despido de Alfa de la obra Asia Caliente
Desaparece la niña de 6 años Jimena Saravia en Salta: intensas búsquedas en Las Vertientes
15/12/2025 05:05 • SOCIALES • SOCIALES
El 20 de enero de 2024, alrededor de las 21:00 horas, un grupo de asistentes a una celebración judía en el centro comunitario de Bondi Beach, Sydney, fue sorprendido por un tiroteo repentino. Según la Policía de Nueva Gales del Sur, el ataque dejó tres personas fallecidas y siete heridas, la mayoría con heridas de bala.
Naveed Akram es un hombre australiano de 37 años, nacido en Pakistán y residente en el suburbio de Randwick, a pocos kilómetros de Bondi. Los registros policiales indican que estaba casado y tenía dos hijos, uno de los cuales, de 16 años, también participó en el ataque.
Antes del atentado, Akram no tenía antecedentes penales graves, aunque había sido objeto de vigilancia en 2022 tras aparecer en una lista de personas de interés en una investigación sobre redes de radicalización vinculadas a extremistas islámicos. La investigación posterior no culminó en cargos, pero sí mantuvo a la familia bajo observación preventiva.
Según el informe preliminar de la Oficina de Seguridad Nacional (ASIO), Akram habría sido influenciado por propaganda extremista en línea, en particular por contenidos vinculados al Estado Islámico (ISIS). Se halló que había consumido videos y manifiestos que glorificaban la violencia contra grupos religiosos minoritarios.
El hecho de que el ataque estuviera dirigido a una comunidad judía ha suscitado preguntas sobre la presencia de un discurso antisemita dentro de ciertos círculos radicalizados en Australia.
El Primer Ministro Anthony Albanese condenó enérgicamente el atentado y anunció que el Parlamento revisará la legislación antiterrorista, incluida la ampliación de los poderes de detención preventiva y la creación de un registro nacional de individuos sospechosos de radicalización. Además, se anunció la puesta en marcha de programas de prevención que combinan la intervención comunitaria y la monitorización en línea.
El liderazgo de la comunidad judía de Sydney expresó su dolor y pidió mayor protección a las minorías religiosas. Grupos de derechos humanos llamaron a una respuesta que no se limite a la fuerza policial, sino que incluya políticas de integración y combate al odio.
Ambos agresores fueron detenidos en el lugar y actualmente se enfrentan a cargos de asesinato, intento de homicidio y terrorismo. Sus audiencias preliminares están previstas para el mes de febrero de 2025.
El caso de Naveed Akram subraya los desafíos que enfrenta Australia en la lucha contra la radicalización violenta y la necesidad de equilibrar seguridad y derechos civiles. La respuesta del gobierno y la sociedad civil será decisiva para prevenir futuros atentados.