La empresa que opera las marcas Rever Pass y Be Rebel confirmó su concurso preventivo ante la Justicia, con un pasivo superior a $7.000 millones y pérdidas que casi se multiplicaron por nueve en un año. IGT33 S.A., con más de 40 años de trayectoria en el mercado argentino, quedó formalmente en proceso de reestructuración luego de que el Juzgado Nacional en lo Comercial N°18 abriera el concurso el pasado 14 de julio de 2026, según la presentación judicial que difundieron medios como Infobae y Ámbito.
La compañía, con una planta industrial en Ricardo Rojas, Tigre, 13 locales alquilados y más de 100 trabajadores, quebró el 16 de mayo de 2026, fecha en que no pudo afrontar compromisos laborales acordados con trabajadores. La empresa ya había anticipado la crisis: el balance cerrado en noviembre de 2025 mostró una pérdida neta de $4.365 millones, frente a los $515 millones de pérdida del año anterior.
¿Cuál es el detalle de la deuda?
- Deuda bancaria: $3.276 millones (Banco Nación: $2.264 millones; Banco Provincia: $866 millones).
- Deuda fiscal: $975 millones.
- Obligaciones previsionales: $1.725 millones.
- Cheques rechazados: 65 cheques por más de $300 millones.
- Total de pasivo: más de $7.000 millones.
¿Por qué quebró?
En el expediente, la compañía explica que el deterioro comenzó en 2024 y se profundizó por tres factores: la caída del consumo interno, el avance de importaciones digitales (especialmente de plataformas como Shein y Temu) y el encarecimiento del crédito, que durante 2025 llegó a tasas de hasta 100% anual.
El CEO de la firma, Pablo Sonne, reconoció que la apertura de las importaciones obligó a cambiar la matriz: “Tuvimos que hacer un cambio de matriz, dejar de tener una matriz productiva para adaptarnos a una de producto importado”, admitió en diálogo con Infobae.
Según los balances que presentó la empresa, las ventas cayeron de $15.475 millones en 2024 a $11.814 millones en 2025, es decir, casi un 24% menos en moneda constante. La ganancia bruta también colapsó: de $8.962 millones a $5.678 millones.
La crisis no es solo de una marca
La caída de IGT es el último eslabón de un sector en crisis. Según la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en los últimos 12 meses se perdieron 15.468 puestos de trabajo formales y desaparecieron 330 establecimientos del sector textil en todo el país.
La empresa ya cerró locales en shoppings y en la Costa Atlántica y busca reconvertirse para pasar de la producción local a la importación de productos terminados, con el objetivo de competir en precios y ganar supervivencia. El concurso preventivo le permite negociar sus deudas y ganar tiempo mientras ejecuta ese plan de “metamorfosis”.
Los acreedores tienen hasta el 23 de septiembre de 2026 para verificar sus créditos. La próxima colección de verano, según el CEO Sonne, llega con “precios muy competitivos” mientras la marca intenta revertir una crisis que ya es estructural para el sector.
¿Qué es el concurso preventivo?
Es una herramienta judicial que suspende las ejecuciones de los acreedores mientras la empresa negocia una salida. El objetivo es evitar la quiebra y mantener las fuentes de trabajo.