31/07/2026 09:37 - Internacionales
La ciudad autónoma de Ceuta, un enclave español de 83.500 habitantes en el norte de África, se enfrenta a uno de los mayores movimientos migratorios de su historia. Según informaron medios como Infobae y Perfil, más de 40.000 personas han cruzado a nado desde Marruecos en menos de 48 horas, provocando el colapso de los centros de acogida. El balance, hasta el momento, reporta al menos 34 personas fallecidas en el intento de llegar a territorio europeo.
El detonante de esta avalancha habría sido un reciente fallo del Tribunal Supremo de España que prohíbe las devoluciones en caliente en el mar. Ante la magnitud de la situación, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajaron a la ciudad para supervisar el operativo, donde fueron recibidos con abucheos y pedidos de dimisión por parte de algunos ciudadanos.
La crisis en Ceuta rápidamente trascendió las fronteras españolas y se transformó en un conflicto a nivel europeo. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, encabezó las críticas al anunciar que su gobierno estudia suspender temporalmente la libre circulación de personas con España mediante el restablecimiento de controles fronterizos dentro del espacio Schengen.
Las imágenes procedentes de Ceuta son impactantes y demuestran que la inmigración ilegal descontrolada representa una amenaza real para la seguridad de las fronteras europeas.
La postura italiana fue rápidamente respaldada por otras naciones. La ministra del Interior de Finlandia, Mari Rantanen, y la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, apoyaron la suspensión de Schengen con España. Por su parte, Francia, a través de su ministro del Interior Laurent Nuñez, reforzó los controles en su frontera con España. Suecia y Países Bajos también expresaron su profunda preocupación.
Además, según informó el medio Perfil, funcionarios de la administración de Estados Unidos respaldaron públicamente la posición de Roma, ampliando el impacto internacional del conflicto.
El canciller español, José Manuel Albares, convocó al embajador italiano en Madrid, calificando sus acusaciones de inapropiadas. España insiste en que la solución requiere cooperación internacional y no medidas unilaterales.
La Comisión Europea ofreció respaldo financiero y operativo a través de Frontex. El secretario de la ONU, António Guterres, remarcó la importancia de respetar los derechos y la dignidad de los migrantes en Ceuta.
Expertos en derecho europeo aclaran que Italia no puede expulsar unilateralmente a España del espacio Schengen. Sin embargo, la normativa comunitaria permite que un Estado restablezca controles fronterizos internos de manera temporal ante una amenaza grave para el orden público. Esto implicaría mayores verificaciones documentales en aeropuertos y puertos, pero no el fin de la libre circulación en el bloque.
Alfredo S. Quiroga