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Cómo la microgravedad transforma el cuerpo humano: riesgos y contramedidas para astronautas

16/01/2026 13:14 • SALUD • SALUD

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Un estudio con astronautas de la misión Axiom?2 revela que la falta de gravedad acelera la pérdida ósea, muscular y cardiovascular, altera el sistema inmune y el DNA, y genera problemas visuales y de equilibrio; sin embargo, el entrenamiento intensivo y la rehabilitación pueden revertir gran parte de estos efectos.

Impacto inmediato de la microgravedad

Según el Dr. Rodrigo Aispuru, del Grupo de Trabajo Aparato Locomotor de SEMERGEN, al entrar en microgravedad casi todos los sistemas del organismo se reorganizan. El esqueleto y los músculos de piernas y columna, diseñados para sostener el peso corporal, dejan de ejercer fuerza y comienzan a perder masa ósea y fuerza muscular a un ritmo mucho superior al envejecimiento normal, lo que equivale a una osteoporosis y sarcopenia aceleradas.

El sistema cardiovascular también se ve afectado: los líquidos corporales se desplazan hacia la parte superior del cuerpo, disminuye el volumen plasmático y el corazón, al no tener que vencer la gravedad, se “desentrena”. Al regresar a la Tierra, muchos astronautas presentan intolerancia ortostática (mareos, sensación de desmayo) y dificultad para permanecer de pie.

El aparato vestibular, responsable del equilibrio, pierde la referencia constante de la gravedad, provocando cinetosis, vértigo y dificultad para caminar durante los primeros días post?aterrizaje. Además, se han descrito cambios visuales vinculados a un posible aumento de la presión intracraneal.

Otros efectos transitorios incluyen alteraciones del sistema inmunitario, del metabolismo y del sueño, así como exposición a radiación ionizante que puede dañar el DNA.

Entrenamiento y prevención en órbita

El proceso de selección de astronautas busca personas con excelente salud cardiovascular y alta capacidad física y psicológica. Antes del vuelo se realizan programas de ejercicio exigentes y, una vez en la Estación Espacial Internacional, los tripulantes realizan aproximadamente dos horas diarias de entrenamiento aeróbico y de fuerza con máquinas adaptadas a la microgravedad. La nutrición incluye suplementación con calcio y vitamina?D, se cuida la higiene del sueño y se brinda apoyo psicológico. En algunos casos se emplean fármacos específicos para proteger el tejido óseo o mitigar síntomas concretos.

Diferencias de género

Los estudios disponibles, aunque limitados por el número reducido de mujeres astronautas, indican que las mujeres presentan con mayor frecuencia intolerancia ortostática, probablemente por una mayor pérdida de volumen plasmático. En contraste, algunos casos de alteraciones visuales por presión intracraneal se han observado ligeramente más en hombres.

Fertilidad y exposición a radiación

Hasta la fecha no existen datos que demuestren esterilidad inducida por misiones de corta o media duración. No obstante, la radiación ionizante del espacio puede dañar el DNA de espermatozoides y ovocitos, y los cambios hormonales asociados a largas estancias generan preocupación. Los estudios en animales han mostrado alteraciones en la espermatogénesis, el ciclo ovárico y el desarrollo embrionario bajo microgravedad y radiación, indicando un potencial riesgo reproductivo que aún requiere mayor evidencia en humanos.

Repercusiones a largo plazo

La mayoría de los cambios agudos son reversibles con rehabilitación, aunque algunos déficits óseos y musculares pueden permanecer y, combinados con el envejecimiento, elevar el riesgo de osteoporosis y fracturas años después. En cuanto al sistema cardiovascular, no se ha evidenciado un aumento claro de infartos o ictus tras misiones cortas, pero la combinación de cambios hemodinámicos, rigidez arterial y exposición a radiación justifica una vigilancia estrecha.

Otro tema de preocupación es el riesgo de cáncer y de enfermedad cardiovascular atribuibles a la radiación espacial y a mutaciones somáticas detectadas en algunos astronautas. Los programas de seguimiento de por vida incluyen cribados oncológicos y cardiovasculares, así como evaluaciones neurocognitivas y psicológicas.

Conclusión

Ser astronauta implica asumir riesgos sanitarios adicionales: pérdida acelerada de masa ósea y muscular, descondicionamiento cardiovascular, alteraciones visuales, cambios inmunológicos y potencial exposición a radiación que pueden influir en la fertilidad y el riesgo de cáncer. No obstante, la combinación de una selección rigurosa, entrenamiento intensivo, contramedidas médicas y programas de rehabilitación ha permitido que la mayoría de los efectos sean reversibles y que la actividad espacial continúe avanzando.

Fuente: El Médico Interactivo (16 de enero de 2026)