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23/01/2026 07:13 • SALUD • SALUD
El hígado graso o esteatosis hepática se produce cuando se acumula exceso de grasa en las células del hígado. Esta condición afecta a millones de personas en todo el mundo y, si no se controla, puede evolucionar a fibrosis y cirrosis, enfermedades potencialmente mortales.
Los ácidos grasos EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico) son los principales tipos de omega?3 que se encuentran en los suplementos de aceite de pescado y aceite de kril. Investigaciones recopiladas por ScienceDaily (2023) y publicadas en Nature (2024) demuestran que estos compuestos reducen la inflamación y limitan el daño hepático.
Las guías internacionales y los ensayos clínicos sugieren una ingesta diaria de entre 1.000 y 4.000 mg de omega?3 (EPA?+?DHA combinados). La mayoría de los estudios mostraron beneficios con dosis de 2 a 4 gramos al día. Las sociedades médicas recomiendan al menos 2 gramos diarios para pacientes con hígado graso, siempre bajo supervisión médica.
Es importante individualizar la dosis según el estado de salud del paciente. Dosis superiores a 3 gramos pueden incrementar el riesgo de hemorragias en personas que toman anticoagulantes.
El omega?3 EPA y DHA representan una herramienta prometedora para apoyar a las personas con hígado graso, reduciendo la inflamación y potencialmente retrasando la progresión hacia la cirrosis. La clave está en una dosificación adecuada y en la supervisión de un profesional de la salud.