10/03/2026 19:42 - Salud
Según el Termómetro de Salud Mental Achs-UC, el 12,7% de las personas mayores de 18 años presenta algún problema de salud mental, con la ansiedad como indicador más prevalente (25,8%). Las mujeres presentan una prevalencia significativamente mayor (35,5%) comparada con los hombres (13,4%).
A veces, sentirse mejor no tiene que ver con adquirir nuevas prácticas de autocuidado, sino con dejar ir malos hábitos que nos desgastan sutilmente sin que lo notemos. Seis terapeutas estadounidenses identificaron los comportamientos más comunes que perjudican nuestra mente y cómo modificarlos.
Es normal preocuparse por cosas que pasaron o podrían pasar, pero cuando esto te saca del presente, se convierte en un problema. "Enfocarse en el pasado está conectado con la depresión, y centrarse en el futuro, con la ansiedad", advierte la psicoterapeuta Rebecca Hendrix.
Cuando un pensamiento te impide participar del presente, nómbralo como lo que es. En lugar de decir "mi vida apesta", di "estoy pensando que mi vida apesta". Este recordatorio de que es solo un pensamiento te ayuda a desafiarlo o dejarlo ir.
Decirte "no voy a almorzar hasta que termine esto" parece autodisciplina, pero es castigarte innecesariamente, según la psicóloga Lisette Sánchez. Con el tiempo, refuerzas la idea errónea de que solo mereces cosas buenas cuando pasas por las difíciles.
Solución: Haz la tarea en sí más agradable. Prepara una bebida caliente mientras trabajas o crea un ambiente agradable. No necesitas amenazarte para ser productivo.
Las redes sociales muestran solo los aspectos más destacados de la vida de otros, generando sentimientos de insuficiencia. "En cualquier escenario te sentirás como si no fueras lo suficientemente bueno", explica la doctora Sánchez.
Técnica: Cuando notes que te comparas, pregúntate simplemente "¿Y qué?". Esta pausa puede liberarte de la espiral negativa, reconociendo que el pensamiento no requiere una respuesta.
Usar palabras como "debería" en cosas que no son obligaciones morales, descontar logros o decirte "nunca soy bueno en esto", son formas sutiles de autoavergonzamiento que disminuyen la autoestima y contribuyen a depresión y ansiedad.
Solución: Etiqueta el diálogo negativo: "Ese es mi juez hablando". También imagina que le hablas a un amigo: probablemente no le dirías que apesta, así que no te lo digas a ti mismo.
Derramar café en la camisa o recibir un correo con tono inapropiado puede sentirse como presagio de un mal día. El problema es caer en el sesgo de confirmación: decides que será un día horrible y buscas confirmarlo.
Técnica: No minimices lo molesto, pero date 10 minutos para algo que te genere alegría: enviar un mensaje a un amigo divertido o ver memes. Esto evita que arrastres la energía negativa todo el día.
Si un amigo o familiar estará decepcionado por algo que haces, no debería ser factor decisivo para tu decisión. Cuando te desvías para agradar a todos, te arriesgas a dejar de lado tus propios intereses, lo que te hará infeliz y resentido.
Solución: Tómate tiempo en solitario para reflexionar sobre lo que realmente quieres y no quieres. Recuérdalo: no puedes controlar cómo se sienten otros, así que ¿por qué tratarlo a expensas de tus propios sentimientos y valores?
La defusión cognitiva es una técnica de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) que ayuda a crear distancia psicológica de los pensamientos problemáticos. Consiste en separar la experiencia del pensamiento del pensamiento mismo, reconociendo que son solo palabras o imágenes mentales, no verdades absolutas sobre uno mismo o la realidad.
Esta técnica permite observar los pensamientos sin juzgarlos ni luchar contra ellos, reduciendo su impacto emocional y facilitando comportamientos más alineados con los valores personales.
Fuentes: Termómetro de Salud Mental Achs-UC, revista Self, terapeutas de Alma y First-Gen BIPOC Therapists.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones