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23/01/2026 09:20 • ACTUALIDAD • ACTUALIDAD
En los últimos años, la comunidad científica ha intensificado la búsqueda de estrategias dietéticas que favorezcan la salud cerebral y retrasen el inicio de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Dentro de este marco, investigadores de la Universidad Estatal de Dakota del Sur evaluaron la relación entre la calidad de la alimentación y el desempeño cognitivo en personas mayores.
El estudio transversal analizó a 72 adultos mayores de 65 años residentes en la comunidad de Brookings, Dakota del Sur. Se emplearon:
Se descartaron variables que podrían influir en la cognición, como la calidad del sueño o el estado de salud mental, y no se encontraron diferencias significativas en estos aspectos entre los participantes.
Los resultados mostraron una asociación positiva entre la ingesta de determinados nutrientes y el rendimiento cognitivo:
Fibra dietética: componente de origen vegetal que no se digiere en el intestino delgado y favorece la salud digestiva; su fermentación produce ácidos grasos de cadena corta que benefician al cerebro.
Carotenoides: pigmentos vegetales con acción antioxidante que protegen las células neuronales del daño oxidativo.
Grasas insaturadas: lípidos que no presentan enlaces simples en su estructura química, como los ácidos grasos omega?3, asociados a la plasticidad neuronal.
Solo el 9,7?% de los participantes cumplía la recomendación diaria de fibra (??25?g para mujeres, 38?g para hombres). Menos del 11?% alcanzaba los niveles sugeridos de vitaminas A y E, calcio y potasio, evidenciando una carencia generalizada incluso entre adultos mayores autónomos y con buena salud percibida.
Los autores destacan la necesidad de impulsar políticas públicas que faciliten el acceso a alimentos ricos en estos nutrientes, como frutas, verduras, legumbres, frutos secos y pescados grasos. Asimismo, recomiendan reducir el consumo de productos ultraprocesados y granos refinados.
El estudio presenta limitaciones importantes: muestra pequeña, diseño transversal que impide establecer causalidad y dependencia de datos auto?reportados. Los investigadores sugieren estudios longitudinales y ensayos controlados para confirmar estos hallazgos y diseñar intervenciones nutricionales efectivas.
Publicación original en la revista Nutrients (19?enero?2026). Fuente de la nota: La Nación y Infobae.