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23/01/2026 11:05 • SOCIALES • SOCIALES
Entre los años 2005 y 2018, cuando María Belén Chacón tenía entre 6 y 19 años, fue agredida sexualmente de forma reiterada por su hermano. En 2018 denunció penalmente a su hermano y, tras un proceso judicial, en septiembre de 2022 el tribunal confirmó la culpabilidad del acusado. Sin embargo, la causa quedó sobreseída por prescripción, al considerarse que la víctima no precisó con exactitud la última fecha de los hechos.
A partir de la sentencia, la joven empezó a recibir un intenso hostigamiento que se trasladó al entorno digital. Según su relato, familiares cercanos –padres, madre y dos hermanos– habrían creado perfiles falsos en X (antes Twitter), Telegram y Facebook, utilizando su nombre, fotos y datos personales para desacreditarla y calificar su denuncia como "falsa".
Se detectó una página de Facebook titulada "Registro oficial de Denuncias Falsas" donde se publicaron imágenes supuestamente desnudas de la víctima, acompañadas de mensajes injuriosos y referencias al proceso judicial.
El acoso incluyó la difusión de deepfakes: fotografías en las que el rostro de María Belén fue insertado sobre cuerpos desnudos generados por IA. Estas imágenes se compartieron en cuentas de X y en un perfil falso @chBelleza, que también publicaba mensajes insinuando que ofrecía servicios sexuales. La cuenta fue suspendida en 2024 tras denuncias masivas, pero otra creada en julio de 2025 sigue activa según el expediente.
Además de los ataques en línea, la víctima recibió llamadas intimidatorias de su padre, incluso amenazas de presentarse por la fuerza en su domicilio. Ante la gravedad de la situación activó un botón antipánico y recibió asistencia policial en la provincia de Buenos Aires.
Para proteger su identidad, María Belén cambió legalmente nombre y apellido en el DNI, modificó su número telefónico y restringió el acceso a sus redes sociales. Actualmente vive con su pareja y su hija recién nacida, pero afirma que el hostigamiento también afecta a personas cercanas a ella.
El Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires recibió la denuncia y está evaluando la situación como violencia de género en modalidad digital, con componentes psicológicos, simbólicos y sexuales. La joven solicitó la apertura de una causa por infracción al artículo 52 del Código Civil y Comercial, que protege el nombre, la imagen y la identidad personal. Se le han facilitado contactos de líneas de emergencia y organismos de asistencia a víctimas de violencia de género.
El informe oficial subraya que la hiperaccesibilidad de contenidos no autorizados a través de tecnologías de la información afecta la dignidad, la libertad y la identidad de la víctima, convirtiendo el espacio digital en una nueva forma de agresión permanente.