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27/01/2026 09:27 • SALUD • SALUD
Según la psiquiatra Hannah Snyder, especialista en adicciones de la Clínica Cleveland, pensar continuamente en cuántas copas tomar, a qué hora empezar o cuándo detenerse es una de las señales más sutiles de que el alcohol está tomando protagonismo en tu vida.
El cuestionario CAGE, utilizado por profesionales para detectar consumo problemático, incluye la pregunta: “¿Has intentado sin éxito limitar cuánto bebes?”. Stephen Holt, director de la Clínica de Recuperación de Adicciones de Yale, destaca que no lograr este objetivo es una alerta importante.
Las Guías Alimentarias de EE.UU. sugieren no más de una bebida al día para mujeres y dos para hombres. Sin embargo, muchas personas pierden la cuenta de cuántas copas consumen, especialmente en situaciones sociales prolongadas.
Cuando la bebida se vuelve un “bastón” para sobrellevar fiestas, estrés o la rutina nocturna, es señal de una dependencia latente. El propio Charles Knowles, profesor de cirugía y ex alcohólico, recomienda anotar durante una semana la cantidad exacta de alcohol ingerido para evaluar el patrón.
Experimentar culpa, irritación o ponerse a la defensiva ante comentarios sobre el consumo indica que la bebida está generando conflicto interno y social.
Si necesitas una copa para relajarte después de un día difícil o para enfrentar la ansiedad social, es clave preguntarte por qué lo haces y considerar alternativas como meditación, lectura o caminatas.
Intentar dejar el alcohol sin éxito es una de las alertas más claras. Snyder sugiere realizar un “experimento” de abstinencia temporal, como un mes sin consumir, para observar los efectos físicos y emocionales.
Rechazar conversaciones sobre tu forma de beber con amigos, familiares o profesionales indica que el tema se ha vuelto sensible y posiblemente problemático.
Cuando no encuentras sustitutos que brinden el mismo alivio que el alcohol, es momento de buscar apoyo profesional, ya sea terapia, grupos de autoayuda como Alcohólicos Anónimos, o medicación bajo prescripción.
Los expertos recomiendan llevar un registro de la ingesta, buscar apoyo en grupos de recuperación, conversar con un médico de cabecera o un terapeuta, y explorar actividades que reduzcan el estrés sin necesidad de alcohol. El objetivo es recuperar el control y mejorar la salud mental y física.
Fuente: La Nación