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01/02/2026 11:06 • SALUD • SALUD
El doctor Mario Alonso Puig, reconocido por su enfoque práctico y basado en la ciencia, explicó que la muerte no ocurre de forma repentina tras los 70, sino que el organismo envía "señales" que indican cuánto "combustible" le queda al motor. Estas señales son observables y, si se interpretan correctamente, pueden guiar intervenciones para mejorar la calidad y la extensión de la vida.
Una pierna capaz de levantarse de una silla sin ayuda de los brazos es un fuerte indicador de longevidad. La debilidad muscular en las piernas desencadena una espiral descendente que afecta la independencia y la salud general.
Pararse sobre un pie durante al menos diez segundos sin apoyarse refleja un sistema nervioso, muscular y vestibular en buen estado. La falta de equilibrio está asociada a un mayor riesgo de caídas y problemas cognitivos.
Caminar a un ritmo de alrededor de un metro por segundo (una cuadra en 1?min?30?seg) se considera el "sexto signo vital". Caminar más despacio indica limitaciones físicas o falta de energía vital.
La capacidad de apretar un objeto o abrir un frasco nuevo es un marcador de masa muscular total, nutrición, inflamación sistémica y salud neurológica.
Subir escaleras sin perder el aliento o caminar cuesta arriba manteniendo una conversación muestra una buena reserva pulmonar. La reducción de la capacidad respiratoria eleva el riesgo de enfermedades cardíacas, derrames y diabetes.
Después de los 70, una ligera sobrepeso puede ser protector porque indica reservas de grasa. La pérdida de peso involuntaria suele reflejar pérdida muscular o enfermedades subyacentes.
Mantener relaciones fuertes y evitar el aislamiento prolonga la vida y reduce significativamente riesgos de enfermedades cardiovasculares y demencia.
Memoria, capacidad de razonamiento y aprendizaje continúan siendo esenciales. La neuroplasticidad permite entrenar el cerebro mediante actividades nuevas, crucigramas, idiomas o ejercicios de lógica.
Un sueño continuo y reparador permite la eliminación de desechos metabólicos, consolidación de la memoria y recuperación muscular. La fragmentación del sueño está vinculada a múltiples patologías.
Una visión optimista y el sentido de propósito reducen el cortisol, la inflamación y fortalecen el sistema inmune, contribuyendo a una mayor esperanza de vida.
Puig recomienda ejercicios simples: sentarse y ponerse de pie sin usar los brazos, practicar el equilibrio cerca de una pared, caminar a paso rápido, ejercitar la fuerza de agarre con pelotas o bandas elásticas, realizar respiraciones profundas y mantener un horario regular de sueño. Además, sugiere unirse a grupos sociales, aprender algo nuevo y cultivar una mentalidad agradecida.