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05/02/2026 08:06 • Internacionales
El tratado Nuevo START, firmado en 2010 por Barack Obama y Dmitri Medvedev, expiró a las 00:00?GMT del 5 de febrero de 2026. Con su fin, Moscú y Washington dejan de estar obligados a las restricciones que limitaban sus arsenales a 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas cada uno, y a las inspecciones in situ que se suspendieron en 2023.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó este hecho como “un momento grave para la paz y la seguridad internacional” y advirtió que “el riesgo de uso de un arma nuclear es el más alto en décadas”. Guterres hizo un llamado a que ambas partes retomen negociaciones y acuerden un nuevo marco de control.
El presidente ruso Vladímir Putin declaró que Rusia asume que “las partes del Nuevo START ya no están vinculadas a ninguna obligación”, pero sostuvo que “actuaremos con prudencia y responsabilidad” y se mantiene abierto a encontrar vías de negociación.
En Washington, el secretario de Estado Marco Rubio señaló que el presidente Donald Trump expresará su posición “más tarde” y subrayó que, “para lograr un verdadero control de armas en el siglo?XXI, es imposible excluir a China”.
Durante la Guerra Fría y el periodo posterior, los acuerdos SALT (Strategic Arms Limitation Talks) y el propio Nuevo START aportaron estabilidad al reducir los arsenales y permitir inspecciones mutuas. Juntos, EE.UU. y Rusia controlan más del 80?% de las ojivas nucleares del mundo. La ausencia de un tratado vinculante aumenta la incertidumbre y el peligro de una nueva carrera armamentista.
Guterres y diversos líderes mundiales, incluido el Papa Francisco, han instado a que la comunidad internacional convierta esta crisis en una “oportunidad para reiniciar y crear un régimen de control de armas adecuado a un contexto en rápida evolución”. La inclusión de China, con su creciente arsenal, será clave en cualquier acuerdo futuro.