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07/02/2026 16:03 • Economia
La primera ministra Sanae Takaichi, quien asumió el cargo en octubre de 2025, ha convocado elecciones anticipadas para el domingo 8 de febrero de 2026. Las últimas encuestas, como la de Mainichi, sitúan al Partido Liberal Democrático (PLD) por encima del 60?% de apoyo, con proyecciones de obtener una mayoría absoluta en la Cámara Baja (más de 300 de los 465 escaños). La coalición con el Partido de la Innovación (Ishin) podría alcanzar los dos tercios del recinto.
Japón lleva más de 15 años con una deuda pública bruta que supera el 200?% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que la deuda neta supera el 100?% del PIB. A modo de comparación, en Argentina la deuda bruta ronda el 70?% del PIB.
El gobierno de Takaichi ha propuesto una política fiscal expansiva para combatir la inflación persistente y la caída real de salarios, pero ha evitado prometer recortes inmediatos al impuesto al consumo del 8?% sobre alimentos. Según Capital Economics, la normalización de la economía podría impulsar los rendimientos de los bonos del gobierno japonés (JGB) hasta un 3?% a finales de 2027.
El BoJ ha continuado con su ciclo de subidas de tipos de interés, incrementando la tasa oficial en 25 puntos básicos en diciembre de 2025. Expertos como Marcel Thieliant (Capital Economics) y Norihiro Yamaguchi (Oxford Economics) esperan que la tasa oficial alcance el 1,5?% en 2027, con incrementos semestrales. El objetivo es contener una posible depreciación del yen, que ya muestra debilidad frente al dólar.
Según Morgan Stanley, existen tres posibles desenlaces después de las elecciones:
El desempeño del yen y los rendimientos de los JGB son indicadores clave para los flujos de capital globales. Una mayor confianza en la política japonesa podría estabilizar los mercados emergentes y reducir la presión sobre los bonos de otros países con alta deuda.
El escenario que se presente tras el voto del 8 de febrero será decisivo para la trayectoria de la mayor economía endeudada del mundo y para la percepción de los inversores internacionales sobre la capacidad de Japón para gestionar su deuda y su política monetaria.