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Ejecutado en Texas por un crimen que no cometió: la exoneración por ADN de Johnny Frank?Garrett

11/02/2026 06:06 • Actualidad

El 11?de?febrero?de?1992 Texas aplicó la inyección letal a Johnny Frank?Garrett, condenado por la violación y asesinato de la hermana Tadea?Benz cuando tenía 17 años. Trece años después el ADN reveló al verdadero asesino, dejando al ejecutado como una víctima de la pena capital.

El crimen y la condena

El 31?de?octubre?de?1981, la monja católica hermana Tadea?Benz, de 76 años, fue violada y asesinada en el Convento de San?Francisco, en Amarillo, Texas. Esa misma noche, Johnny Frank?Garrett, entonces de 17?años, fue detenido tras haber intentado robar el convento. La policía halló sus huellas y un cuchillo de cocina en su casa, lo que lo llevó a ser acusado el 9?de?noviembre de 1981 de violación y homicidio.

Garrett admitió el robo, pero negó el asesinato. En los interrogatorios manifestó trastornos de personalidad múltiple y alucinaciones, pero su defensa no presentó pruebas psiquiátricas que pudieran haber mitigado su responsabilidad. El jurado lo condenó unánimemente y, tras años de recursos, el Departamento de Justicia Criminal de Texas programó su ejecución.

La ejecución

El 11?de?febrero?de?1992 Johnny Frank?Garrett recibió la inyección letal en la Unidad Penal de Huntsville. Según el comunicado oficial, el condenado se negó a pronunciar una última declaración; sin embargo, algunos reporteros citan unas palabras crípticas y ofensivas que supuestamente pronunció antes de morir.

Una década de protestas

Durante la espera, organizaciones contra la pena de muerte, peritos psiquiátricos, Amnistía?Internacional y el propio Papa Juan?Pablo?II solicitaron clemencia, argumentando su edad al momento del delito, su historial de abusos infantiles y posibles trastornos mentales. La gobernadora de Texas pospuso la ejecución una sola vez, pero la última solicitud fue rechazada el 6?de?febrero?de?1992.

El ADN que reveló la verdad

En 2004, científicos forenses reaplicaron pruebas de ADN a la evidencia recogida en la escena del 1981 y a los restos de la hermana Tadea?Benz. Los resultados coincidieron con Leoncio?Pérez?Rueda, un delincuente ya recluido por otros crímenes, quien confesó años después haber violado y asesinado a una monja en Amarillo. La prueba dejó sin duda que Garrett había sido condenado injustamente.

Consecuencias y legado

Aunque la evidencia exoneró a Garrett, el Estado de Texas nunca anuló formalmente su condena, manteniéndolo en sus archivos como criminal. El caso se convirtió en un referente en los debates sobre la pena capital, la fiabilidad de la evidencia forense y la necesidad de asegurar derechos psicológicos a los acusados.

Fuente: Infobae – 11?feb?2026

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