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Bad Bunny en el Super Bowl LX: polémica, política y debate cultural

14/02/2026 17:13 • Entretenimiento

El show de medio tiempo del Super Bowl LX protagonizado por Bad Bunny generó una intensa polarización: mientras algunos celebran la visibilidad latina, otros cuestionan el contenido del espectáculo. Con 128,2 millones de espectadores, la presentación incluyó a Lady Gaga y Ricky Martin, y despertó debates sobre identidad, valores culturales y hasta pedidos de sanciones en Estados Unidos.

Un espectáculo que dividió aguas

El domingo 8 de febrero de 2026, el Levi's Stadium de Santa Clara, California, fue escenario del Super Bowl LX, donde los Seahawks de Seattle derrotaron a los Patriots de Nueva Inglaterra. Sin embargo, la atención no solo estuvo en el deporte: el espectáculo de medio tiempo, encabezado por el puertorriqueño Bad Bunny, se convirtió en el centro de un encendido debate cultural y político. Según datos de Nielsen, el show promedió 128,2 millones de espectadores, consolidándose como uno de los más vistos de la historia, aunque por debajo de los 133,5 millones que alcanzó Kendrick Lamar en 2025. Fue el segundo Super Bowl más visto en general, solo superado por la edición de 2025.

El mensaje político detrás de la música

El P. Mario Arroyo, doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma, señaló en declaraciones a EWTN Noticias que el evento transmitió un mensaje político claro: la reivindicación de Estados Unidos como una nación multicultural, con unos 70 millones de latinos. El sacerdote indicó que este mensaje entra en confrontación directa con la agenda del presidente Donald Trump. El contexto político es relevante: según CBS News, las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) provocaron la muerte de personas como Renee Good y Alex Pretti, y llevaron al arresto de aproximadamente 400.000 personas en 2025, de las cuales menos del 14% tenían antecedentes penales violentos. El 2 de febrero de 2026, al recibir el Grammy al mejor álbum de música urbana por "Debí tirar más fotos", Bad Bunny comenzó su discurso con la consigna "ICE out" ("Fuera ICE"), anticipando su postura pública.

Críticas desde distintos sectores

El espectáculo no estuvo exento de críticas. El P. Arroyo, si bien reconoció la intención de transmitir un mensaje positivo con estampas de Puerto Rico y América Latina, lamentó que no fuera "la mejor carta" de la región, calificándolo como un "espectáculo vulgar y de poco nivel humano". El sacerdote recordó el principio moral de que "el fin no justifica los medios". Por su parte, el presidente Donald Trump tildó el show en su red social Truth Social como "absolutamente terrible, uno de los peores de la historia", agregando que "nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo y el baile es repugnante".

La postura de la Iglesia en Puerto Rico

El Obispo de Caguas y presidente del Episcopado de Puerto Rico, Mons. Eusebio Ramos, ofreció una visión más matizada. En declaraciones a la agencia italiana SIR, señaló que "las palabras de Benito han llegado al corazón, han recordado valores cristianos, como la fraternidad y el primado del amor". El prelado destacó que, en un momento donde "el orden mundial se ha roto", el artista invita a "derribar los muros" y recordó el valor de la dignidad de cada ser humano, criticando que "la actual ola de deportaciones no tiene en cuenta esa dignidad". Sobre la situación política de Puerto Rico, territorio no incorporado de Estados Unidos, el obispo afirmó que "desde hace 125 años sufrimos un colonialismo", una relación que calificó como "injusta y contaminada por el pecado".

Pedidos de sanciones en Estados Unidos

La polémica trascendió al ámbito legislativo. Según informó Mendoza Post, congresistas republicanos solicitaron a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) que investigue y sancione a la NFL y a la cadena NBC por la transmisión del espectáculo. El congresista Randy Fine anunció que enviará una carta al presidente de la FCC, Brendan Carr, exigiendo "acciones dramáticas", incluyendo multas y revisión de licencias. Argumentó que el espectáculo incluyó expresiones que, traducidas al inglés, serían inapropiadas para televisión abierta. Se sumaron Andy Ogles, quien solicitó una investigación formal al considerar que la música "glorifica conductas sexuales explícitas", y Mark Alford, quien comparó la situación con el incidente de Janet Jackson en el Super Bowl 2004.

El debate sobre la identidad latinoamericana

La presencia de Bad Bunny también reavivó un debate histórico sobre la identidad cultural. En Infobae, el periodista Tomás Trapé explicó que el término "latinoamericano" surgió en el siglo XIX en el contexto del segundo imperio francés de Napoleón III, durante la intervención en México con Maximiliano de Habsburgo. "La idea de latinoamericano suplantaba la de hispanoamericano, que es lo que realmente nos une: la fe y el idioma común", señaló Trapé, añadiendo que muchas veces se importan definiciones externas que "terminan ubicándonos en un lugar que ni siquiera nosotros definimos". El panelista Manu Jove reflexionó que muchos argentinos se sienten más identificados como "sudamericanos" que como latinoamericanos, mientras que Paula Guardia Bourdin introdujo el concepto del "templadismo", difundido por el músico Jorge Drexler, para describir una identidad rioplatense distante del tropicalismo caribeño. El propio Gustavo Cerati reflexionó en su momento: "¿Tengo que hacerme el latino que mueve caderas? Si yo no viví así nunca", evidenciando la diversidad dentro de lo que se engloba como "latino".

Una senadora disidente

La senadora independiente y provida de Puerto Rico, Joanne Rodríguez-Veve, ofreció una crítica contundente. Consideró que Bad Bunny es "un fenómeno político dentro de la cultura" con un mensaje de "claro matiz woke". "No todo éxito tiene valor. ¿Éxito diciendo qué? ¿Éxito promoviendo qué?", cuestionó la legisladora, quien además declaró: "Como mujer puertorriqueña, no me siento representada por persona alguna que cosifique a la mujer".

Los artistas invitados y el contraste cultural

El espectáculo contó con las participaciones de Lady Gaga y Ricky Martin, además de apariciones de los actores Jessica Alba y Pedro Pascal, y la cantante Karol G. El P. Arroyo contrastó el show con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán Cortina 2026, donde cantaron Andrea Bocelli y Laura Pausini, calificándolo como un evento de "gran nivel humano y cultural" que sin embargo solo convocó a 21 millones de espectadores, seis veces menos que el Super Bowl. "Parece que las personas prefieren alimentar el espíritu con 'comida chatarra'", lamentó el sacerdote, animando a enseñar a los niños a "discernir" y hacer una "evaluación crítica" de los mensajes que reciben.

Fuentes consultadas

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