18/02/2026 13:08 • Internacionales
El Papa León XIV presidirará por primera vez la tradicional procesión penitencial del Miércoles de Ceniza que recorre las calles del Aventino romano, una ceremonia con más de 1.500 años de historia que marca el inicio de la Cuaresma y simboliza la unidad de la Iglesia.
Una tradición que atraviesa los siglos
Cada
Miércoles de Ceniza, una de las tradiciones más antiguas de la Iglesia cobra vida en las calles de Roma. La
Procesión del Aventino, también conocida como "Statio", es una ceremonia penitencial que recorre los escasos
200 metros que separan la iglesia de
San Anselmo de la basílica de
Santa Sabina, en una de las siete colinas de la ciudad eterna.
Este año
2026, la celebración adquiere un brillo especial: será la
primera vez que el Papa
León XIV la presida como Sumo Pontífice, consolidando un vínculo que ya se hizo evidente cuando los monjes benedictinos lo recibieron el pasado
11 de noviembre de 2025 con motivo de la festividad de la dedicación de San Anselmo.
¿Qué es la "Statio" y por qué es importante?
El término
"Statio" hace referencia a una práctica litúrgica que se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Según explica el P.
Stefan Geiger, presidente del Pontificio Instituto Litúrgico, esta tradición surgió en el
siglo IV como respuesta a una necesidad teológica y pastoral.
Tras el
Edicto de Milán del año 313, cuando el emperador Constantino concedió libertad de culto, las comunidades cristianas crecieron exponencialmente. Esto dio origen a los
"tituli", auténticas parroquias primitivas que se multiplicaron por Roma. Sin embargo, este crecimiento planteaba un desafío: ¿cómo mantener visible la unidad de la Iglesia local?
La solución fue que el Papa, como obispo de Roma, "estacionara" regularmente en una iglesia titular concreta para presidir la liturgia, confiriéndole así una
precedencia sobre otras celebraciones.
El origen de la procesión penitencial
En el
siglo V, la tradición romana incorporó un elemento decisivo: la
procesión penitencial. Los fieles se congregaban en una iglesia de "collecta" donde cantaban antífonas penitenciales y las Letanías de los Santos, para luego caminar hacia la iglesia estacional.
El recorrido culminaba con una triple invocación del
Kyrie Eleison (Señor, ten piedad) y una intensa oración silenciosa ante el altar, durante la cual el clero se postraba.
"Se trata de un gesto que todavía hoy vemos en la liturgia del Viernes Santo", añade el P. Geiger.
Santa Sabina: una meta llena de significado
La elección de
Santa Sabina como destino no es casual. Esta basílica es una
iglesia estacional, concepto que designa aquellos templos donde el Papa acude en ocasiones concretas para celebrar la liturgia con los fieles.
El camino entre ambas iglesias subraya además la fuerte presencia monástica del Aventino: los
benedictinos en San Anselmo y los
dominicos en Santa Sabina. Una simbiosis que refleja la riqueza espiritual de la Iglesia romana.
De la prohibición a la recuperación
Esta milenaria tradición no estuvo exenta de vicisitudes. Durante el periodo de los
Papas de Aviñón (1309-1377), prácticamente desapareció de Roma. Posteriormente, tras la
toma de Roma en 1870, las liturgias estacionales fueron
prohibidas oficialmente como parte de un decreto general que vetaba todas las procesiones.
Su recuperación llegó tras los
Pactos de Letrán de 1929, el concordato que definió las relaciones entre Italia y la Santa Sede. La
Pontificia Accademia Cultorum Martyrum, institución dedicada a preservar el legado de los primeros mártires cristianos, impulsó entonces el renacimiento de estas celebraciones.
Un mensaje espiritual vigente
"El carácter penitencial de la Cuaresma nos permite explorar la dimensión espiritual de estas liturgias estacionales seculares. La Cuaresma está marcada por los temas del bautismo y de la conversión: reorientar nuestras vidas hacia Cristo", explica el P. Geiger.
En este sentido, los
mártires ocupan un lugar privilegiado como modelos de vida cristiana.
"El método de la Iglesia primitiva no se basaba en la instrucción teórica, sino en el ejemplo concreto de una vida vivida para Cristo", añade.
Detalles prácticos de la celebración
Aunque el recorrido dura
menos de cinco minutos, su significado litúrgico es inmenso. Actualmente, el Papa preside generalmente solo dos liturgias estacionales: el
Miércoles de Ceniza en Santa Sabina y el
Jueves Santo en San Juan de Letrán.
Antes de la reforma litúrgica, el Misal enumeraba unas
89 liturgias estacionales en
42 iglesias diferentes. Hoy, la Pontificia Accademia Cultorum Martyrum continúa supervisando estas celebraciones, manteniendo viva una tradición que conecta a los fieles con los orígenes más profundos de la fe cristiana.
Fuentes:
ACI Prensa