Una revisión sistemática de Cochrane publicada en febrero de 2026 reveló que el popular ayuno intermitente no ofrece beneficios superiores a las dietas tradicionales para bajar de peso. El estudio analiza datos de casi 2000 personas y concluye que su eficacia se limita solo a compararse con la inacción.
La moda bajo la lupa científica
El
ayuno intermitente (AI) se consolidó en los últimos años como una de las estrategias nutricionales más populares, impulsado fuertemente por las redes sociales y diversas figuras públicas. Sin embargo, una pregunta persistía en el ámbito médico: ¿existía evidencia científica sólida que respaldara su superioridad frente a los métodos tradicionales? Una nueva revisión sistemática publicada por
Cochrane el
17 de febrero de 2026 busca responder a este interrogante con datos concretos.
El término
ayuno intermitente engloba diversas prácticas que alternan periodos de alimentación con periodos de ayuno. Las más estudiadas y utilizadas son:
- Ayuno de días alternos: Consiste en 24 horas de ayuno seguidas de 24 horas de alimentación libre.
- Dieta 5:2: Implica comer normalmente durante cinco días y restringir drásticamente las calorías (o ayunar) en los otros dos días de la semana.
- Alimentación con restricción de tiempo: La popular fórmula 16:8, donde se ayuna durante 16 horas y se concentra la ingesta en una ventana de 8 horas.
Metodología y alcance del estudio
La investigación, liderada por
Luis Garegnani del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires, analizó
22 ensayos controlados y aleatorizados. La muestra total fue de
1995 participantes adultos diagnosticados con sobrepeso u obesidad.
El objetivo principal fue comparar la eficacia del ayuno intermitente frente a la
restricción calórica continua (la dieta tradicional de reducir calorías diarias) y frente a la ausencia de intervención.
Resultados: Un empate técnico sorprendente
Las conclusiones del estudio marcan un punto de inflexión en la valoración de esta tendencia. Los datos revelaron que, al comparar el ayuno intermitente con la restricción calórica convencional,
no existen diferencias clínicas significativas en la pérdida de peso a corto plazo (entre 3 y 12 meses). Ambos grupos de participantes perdieron una cantidad similar de kilogramos.
En cuanto al perfil metabólico, los resultados tampoco mostraron ventajas claras para el ayuno:
- Colesterol total: Se analizó en 12 estudios con 899 participantes, encontrando poco o ningún efecto beneficioso.
- HDL (Lipoproteína de alta densidad): 13 estudios con 968 participantes confirmaron que el ayuno no mejora estos niveles.
- Triglicéridos: Con 14 estudios y 989 participantes, el resultado fue similar: el ayuno no mostró impacto relevante.
El único escenario donde el ayuno intermitente demostró ser superior fue al compararse con "no hacer nada" o mantener los hábitos habituales. En este contexto, logró una reducción de entre el 3% y el 5% del peso corporal.
¿Qué significa esto para la salud pública?
La revisión destaca que la certeza de la evidencia varía de baja a moderada, debido a que muchos estudios tuvieron muestras pequeñas y seguimientos limitados en el tiempo. Además, no existen datos claros sobre los efectos a largo plazo (más de 12 meses).
Respecto a la seguridad, aunque se reportaron efectos adversos leves como
cefalea, mareos, náuseas o irritabilidad, la falta de una notificación organizada en los ensayos dificulta establecer un perfil de seguridad definitivo.
La recomendación de los expertos
Las conclusiones sugieren que el ayuno intermitente es una herramienta más, pero no una panacea ni una solución mágica.
Luis Garegnani fue contundente al afirmar:
"El ayuno intermitente simplemente no parece funcionar para adultos con sobrepeso u obesidad que intentan perder peso", advirtiendo además que
"la evidencia actual no justifica el entusiasmo que vemos en las redes sociales".
Para los profesionales de la salud y los pacientes, la decisión de implementar un esquema de ayuno debería basarse más en la preferencia y adherencia del paciente que en una supuesta superioridad metabólica. Si una persona encuentra más fácil cumplir con una ventana de alimentación restringida que contar calorías diariamente, puede ser una opción válida, siempre supervisando la calidad nutricional de lo que se consume.
Fuente:
Intramed