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Horacio Quiroga: el trágico final del maestro del cuento latinoamericano

19/02/2026 12:39 • Actualidad

El 19 de febrero de 1937, Horacio Quiroga ponía fin a su vida en Buenos Aires, cerrando así una de las trayectorias literarias más intensas y fascinantes de las letras rioplatenses. Su legado como maestro del cuento latinoamericano perdura hasta nuestros días.

Un día como hoy en la historia literaria

El 19 de febrero de 1937, la literatura latinoamericana perdía a uno de sus más grandes exponentes. Horacio Silvestre Quiroga Forteza, considerado el maestro del cuento latinoamericano, decidía poner fin a su vida en un hospital de Buenos Aires, consumado así una existencia marcada por la tragedia, la pasión y una obra literaria que trascendería las fronteras del tiempo.

¿Quién era Horacio Quiroga?

Nacido en Salto, Uruguay, el 31 de diciembre de 1878, Quiroga desarrolló una vida tan intensa como sus propios relatos. Fue cuentista, dramaturgo y poeta, aunque su fama se cimentó principalmente en sus cuentos, caracterizados por un estilo visceral que exploraba los instintos más profundos del ser humano. Se lo conoce como el "Edgar Allan Poe latinoamericano" por su capacidad de crear atmósferas opresivas y explorar el lado más oscuro de la condición humana. Sin embargo, su obra trasciende cualquier comparación, configurándose como única en el panorama de las letras hispanoamericanas.

Sus obras más importantes

Quiroga dejó un legado literario impresionante que incluye:
  • "Cuentos de la selva" (1918): Una colección de relatos infantiles ambientados en la naturaleza salvaje de Misiones.
  • "Cuentos de amor, de locura y de muerte" (1917): Quizás su obra más célebre, donde explora los extremos de las emociones humanas.
  • "Anaconda" (1921): Relatos que reflejan su experiencia en la selva misionera.
  • "El desierto" (1924): Una de sus últimas obras maestras.

El contexto de su decisión final

La decisión de Quiroga no fue improvisada. Sufriendo de una enfermedad terminal (se cree que cáncer de estómago) y angustiado por el deterioro físico que le impedía seguir escribiendo con la intensidad que caracterizaba su genio, el escritor eligió terminar con su sufrimiento de manera consciente y planificada. En el Hospital de Clínicas de Buenos Aires, bebió un vaso de cianuro, cerrando así un capítulo que él mismo había previsto y hasta ensayado en múltiples ocasiones a lo largo de su vida atormentada.

Una vida marcada por la tragedia

La vida de Quiroga parece sacada de uno de sus propios cuentos. Perdió a su padre a los dos meses de edad, quien murió accidentalmente por un disparo de escopeta. Años después, su padrastro se suicidaría frente a él. También accidentalmente, dio muerte a su amigo Federico Ferrando en 1902 mientras limpiaba un arma, un hecho que lo marcó profundamente. Sin embargo, estas tragedias no impidieron que desarrollara una carrera literaria brillante, encontrando en la selva misionera el escenario perfecto para desplegar su creatividad y construir un universo narrativo único.

Su legado perdura

Casi noventa años después de su muerte, Horacio Quiroga sigue siendo lectura obligatoria en escuelas y universidades de toda América Latina. Su influencia en autores posteriores como Jorge Luis Borges y Julio Cortázar es innegable. La cuenta de History Latinoamérica recuerda este hito histórico para que nuevas generaciones conozcan y valoren la obra de quien supo retratar como nadie "la vida en la selva" y las pasiones más profundas del ser humano. Fuente: History Latinoamérica
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