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22/02/2026 02:15 • Salud
Cada comida es mucho más que una rutina diaria: es una decisión que puede proteger o poner en riesgo el cerebro. Investigaciones del National Institutes of Health (NIH) y especialistas en neurociencias advierten que los hábitos alimenticios cotidianos influyen de manera directa en la memoria, la concentración y el riesgo de deterioro cognitivo, convirtiendo al plato diario en un factor determinante para la salud mental a largo plazo.
La prestigiosa neurocientífica Lisa Mosconi, de la Escuela de Medicina de Harvard, alertó sobre los alimentos que deterioran el cerebro cuando se consumen de forma habitual y sin control. "La salud del cerebro es la salud de tu cuerpo", afirmó la especialista en una entrevista con el diario La Razón.
Entre los hábitos más perjudiciales para la función cognitiva figura saltar comidas, especialmente el desayuno. Según investigaciones revisadas por el NIH, quienes omiten esta primera comida presentan una mayor velocidad de deterioro mental al avanzar la edad.
El doctor Russell P. Sawyer, neurólogo de la Universidad de Cincinnati, explicó que tanto el horario como la calidad de las comidas influyen de forma directa en la energía mental y la capacidad de concentración. Recomienda desayunar poco después de despertar y evitar cenas tardías para mantener los ritmos biológicos en equilibrio.
La evidencia científica avala patrones como la dieta mediterránea, la DASH y la MIND, que priorizan vegetales, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, aceite de oliva y pescado azul. Estos modelos se asocian a un menor riesgo de deterioro cognitivo, según estudios publicados por la Harvard T.H. Chan School of Public Health y el NIH.
| Dieta | Características principales | Beneficios cerebrales |
|---|---|---|
| Mediterránea | Aceite de oliva, pescado, frutas, verduras | Reduce inflamación, protege neuronas |
| DASH | Baja en sal, rica en vegetales | Mejora flujo sanguíneo cerebral |
| MIND | Combinación de ambas anteriores | Reduce riesgo de Alzheimer hasta 53% |
El consumo insuficiente de pescado azul limita el aporte de omega-3 EPA y DHA, fundamentales para la comunicación neuronal. Se recomienda incorporar dos porciones semanales de pescados como salmón, sardinas o caballa para cubrir este requerimiento esencial.
El cerebro está compuesto en un 75% por agua. La deshidratación, incluso leve, puede afectar la claridad mental y el rendimiento cognitivo. Se sugiere beber agua a intervalos regulares durante todo el día para mantener la función cerebral óptima.
No hace falta una transformación radical de la dieta para proteger el cerebro. Los especialistas recomiendan constancia, equilibrio y cambios graduales. La suma de pequeños ajustes alimenticios sostenidos en el tiempo puede traducirse en beneficios concretos para la memoria, la atención y la salud cerebral general a cualquier edad.
Fuentes: National Institutes of Health (NIH), Harvard T.H. Chan School of Public Health, EatingWell, Universidad de Cincinnati.