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22/02/2026 11:08 • Otros
Keith Sapsford tenía solo 14 años cuando su deseo incontenible de conocer el mundo lo llevó a tomar una decisión fatal. Internado en Town Boys, una rígida institución católica del sur de Sydney destinada a "enderezar" chicos problemáticos, el adolescente se escapó esa mañana de domingo decidido a viajar lejos de Australia, sin dinero para un pasaje y sin pasaporte.
Keith logró colarse de alguna manera en la pista del Aeropuerto Kingsford Smith de Sydney. Sin saber a dónde iba exactamente, eligió esconderse en uno de los compartimentos de las ruedas de un Douglas DC-8 de Japan Airlines que partiría rumbo a Tokio, con escalas en Manila y Hong Kong.
Cuando el avión alcanzó 60 metros de altura, el piloto activó el sistema para retraer el tren de aterrizaje. Keith, que desconocía este mecanismo, fue literalmente expulsado al vacío. Los forenses determinaron que murió instantáneamente por el impacto. Pero agregaron una nota escalofriante: incluso si no hubiera caído, probablemente habría muerto congelado durante el vuelo.
John Gilpin, un joven de 22 años que soñaba con ser fotógrafo profesional, había salido ese domingo con su cámara para practicar su afición. Se instaló a un kilómetro de la pista con un teleobjetivo para fotografiar aviones despegando.
"No vi caer nada… de hecho, no sabía nada de que alguien cayera del avión hasta que escuché a la gente hablar de eso, pero nunca imaginé que había tomado la foto", explicó Gilpin una semana después, cuando al revelar el rollo descubrió la imagen del chico cayendo del cielo.
La foto, ampliada hasta quedar granulada, recorrió el mundo mostrando a Sapsford en el aire, con la espalda encorvada, los brazos hacia adelante y las piernas abiertas, congelado en su caída fatal.
Charles Sapsford, profesor universitario de ingeniería mecánica e industrial, contó a la agencia AP:
"Mi hijo solo quería ver el mundo. Tenía ganas de ir a ver cómo vivía el resto del mundo y eso le costó la vida".
El padre reveló que Keith ya había recorrido varios países con su familia y que "no podía esperar entre un viaje y otro". También confesó que había hablado con su hijo sobre el caso de un joven español que había muerto intentando viajar como polizón, pero que jamás imaginó que Keith lo intentaría.
Según la Administración Federal de Aviación de EE.UU.:
Aunque el caso de Keith Sapsford es casi excepcional por su motivación de aventura, la mayoría de los polizones son perseguidos políticos que escapan de regímenes autoritarios, o personas pobres y desesperadas que intentan migrar a Europa o Estados Unidos. Como explica el experto en aviación David Learmout: "O mueren aplastados contra el suelo o congelados. Hay un enorme grado de ignorancia. Si supieran en lo que se están metiendo, no lo harían".