16/03/2026 09:43 - Salud
La enfermedad renal crónica es una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial y, según proyecciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se convertirá en una de las cinco primeras causas de muerte para 2040. En Argentina, la prevalencia estimada oscila entre el 10% y 12% de la población adulta, con una particularidad alarmante: una proporción significativa de personas desconoce que la padece.
Según la OPS, "la enfermedad renal crónica describe la pérdida gradual de la función renal. Los riñones filtran los desechos y el exceso de líquidos de la sangre, que luego son excretados en la orina. Cuando la patología alcanza una etapa avanzada, niveles peligrosos de líquidos, electrolitos y los desechos pueden acumularse en el cuerpo".
Se trata de una patología silenciosa que puede avanzar sin síntomas evidentes hasta etapas avanzadas, cuando ya requiere diálisis o trasplante renal.
Los especialistas identifican dos causas responsables de más del 60% de los casos de enfermedad renal crónica:
El daño progresivo a los vasos sanguíneos renales provocado por niveles elevados de glucosa es una de las principales causas de insuficiencia renal.
La presión arterial alta daña los pequeños vasos sanguíneos de los riñones, reduciendo su capacidad de filtrado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) añade otros factores de riesgo:
Una de las claves para prevenir complicaciones es la detección precoz. Los especialistas destacan que dos análisis simples permiten identificar alteraciones en la función renal:
Creatinina en sangre
Permite evaluar la tasa de filtración glomerular (TFG), indicador clave de la función renal.
Albuminuria en orina
La presencia de albúmina en la orina indica daño renal incluso cuando la función de filtrado parece normal.
El Dr. Mariano Forrester, del Servicio de Nefrología del Hospital Británico, enfatizó: "Identificar la enfermedad a tiempo previene el deterioro renal, reduce complicaciones y protege otros órganos".
En los últimos años, la investigación ha impulsado nuevas alternativas en el abordaje terapéutico:
Estos fármacos han demostrado disminuir tanto la progresión del daño renal como el riesgo cardiovascular, incluso en personas que no presentan diabetes. Representan un cambio de paradigma en el tratamiento de la enfermedad renal.
Han mostrado beneficios significativos en la protección muscular y renal, sumando una nueva herramienta para frenar el deterioro de la función renal.
Este enfoque aborda las complicaciones más allá del órgano renal, reconociendo la interconexión entre el corazón, los riñones y el metabolismo.
El ámbito de la diálisis enfrenta el reto ambiental. Las nuevas técnicas buscan incrementar la eficiencia energética y reducir residuos, optimizando recursos en terapias sustitutivas.
Los especialistas recomiendan una serie de medidas para proteger la salud renal:
"Detectar a tiempo salva riñones, salva corazones y salva vidas", concluyó el Dr. Forrester, resumiendo la importancia de la prevención y el diagnóstico precoz en una patología que afecta a millones de personas en todo el mundo.
El tratamiento integral de la enfermedad renal crónica demanda referencia oportuna a equipos multidisciplinarios y adaptaciones según los recursos y necesidades de cada sistema de salud. El Servicio de Nefrología del Hospital Británico trabaja de manera integral en:
Fuente: Organización Panamericana de la Salud (OPS), Hospital Británico de Buenos Aires, Organización Mundial de la Salud (OMS), Medline Plus.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones